En febrero de 1946, el mundo conoció el ENIAC, una máquina gigantesca que inauguraba la era de los ordenadores electrónicos. Los periódicos hablaron de sus inventores y publicaron fotos de hombres trajeados junto a sus paneles. Faltaba algo importante en aquellas crónicas: las seis mujeres que habían aprendido a programarlo.
Su historia tardó medio siglo en contarse, y hoy se las considera de las primeras programadoras del mundo.
Una máquina para calcular trayectorias
El ENIAC (Electronic Numerical Integrator and Computer) nació de una necesidad militar. En 1942, el físico John Mauchly propuso una máquina de cálculo totalmente electrónica, y el Ejército de Estados Unidos necesitaba calcular complejas tablas balísticas en plena guerra. El resultado se construyó entre 1943 y 1945 en la Moore School de la Universidad de Pensilvania, con J. Presper Eckert como ingeniero principal.
Las cifras impresionan todavía: según la Universidad de Pensilvania, ocupaba una sala de unos 9 × 15 metros, pesaba 30 toneladas y usaba 18.000 válvulas de vacío repartidas en 40 paneles. El Computer History Museum recuerda que perdía una válvula aproximadamente cada uno o dos días, y que encontrar la averiada era todo un reto.
De «computadoras» humanas a programadoras
Antes de que existiera el ENIAC, la palabra «computadora» designaba a personas. Durante la Segunda Guerra Mundial, el Ejército contrató como funcionarias a mujeres con formación matemática para calcular a mano trayectorias de proyectiles en el Laboratorio de Investigación Balística, que trabajaba con la Moore School.
De entre ellas salieron las seis programadoras originales del ENIAC: Kathleen McNulty Mauchly Antonelli, Jean Jennings Bartik, Frances (Betty) Snyder Holberton, Marlyn Wescoff Meltzer, Frances Bilas Spence y Ruth Lichterman Teitelbaum. Su trabajo consistía en entender cómo funcionaba la máquina, depurar su operación y programarla.
Programar con cables e interruptores
No había teclados ni pantallas. Programar el ENIAC significaba conectar cables y ajustar interruptores para configurar la máquina para cada problema, una tarea que, según el Computer History Museum, podía llevar muchos días. Además, dirigían cada cálculo y su equipo de tarjetas perforadas y colaboraban con los científicos para preparar programas para nuevos problemas.
Por el camino, según la IEEE Computer Society, desarrollaron subrutinas, anidamiento y otras técnicas fundamentales de la programación. A Betty Holberton se le atribuye la invención de los puntos de ruptura (breakpoints) para depurar programas, algo que cualquier desarrollador usa hoy a diario. Más tarde trabajó con Grace Hopper en estándares para COBOL y FORTRAN.
Borradas de la foto
El ENIAC se presentó en Pensilvania el 14 de febrero de 1946 y al día siguiente fue portada de The New York Times. La demostración pública que deslumbró a la prensa la habían preparado dos de ellas, Marlyn Meltzer y Ruth Teitelbaum. Sin embargo, como reconoce hoy la propia universidad, su trabajo y el de sus compañeras quedó «literalmente borrado»: las fotos de archivo muestran a mujeres y hombres trabajando en la máquina, pero los artículos y las imágenes publicados entonces solo mostraban a hombres.
La IEEE Computer Society añade que su labor se consideraba administrativa y por eso se omitió de los relatos de la época.
Un reconocimiento tardío
Gracias a historiadores, cineastas y mujeres de la informática que las tomaron como referentes, las «ENIAC Six» fueron incluidas en 1997 en el Salón de la Fama de Women in Technology International. Holberton y Bartik recibieron el Computer Pioneer Award de la IEEE Computer Society en 1997 y 2008, respectivamente, y la organización ha rebautizado ese premio en su honor.
El ENIAC siguió funcionando hasta 1955. Hoy, cualquier portátil, como los de nuestra selección calidad-precio, tiene una potencia inimaginable entonces, pero la forma de pensar un programa, paso a paso y depurando errores, sigue debiendo mucho a aquellas seis pioneras.
Fuentes
- Penn Engineering: ENIAC
- IEEE Computer Society: About Women of ENIAC
- Computer History Museum: ENIAC







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