Activistas ocupan la obra del centro de datos de Microsoft en Ámsterdam

Obra de un centro de datos en construcción al amanecer, con grúas y estructuras de hormigón

Decenas de activistas han entrado esta mañana en la obra de un nuevo centro de datos de Microsoft en Ámsterdam. El grupo Geef Tegengas ha organizado la protesta contra tres torres de 85 metros previstas en el barrio portuario de Sloterdijk; un testigo de Reuters contabilizó unos 100 ocupantes dentro del recinto, mientras que los organizadores hablan de cerca de 500.

La acción se enmarca en una oleada de rechazo a la infraestructura de inteligencia artificial en Europa y Estados Unidos. Llega además el mismo día en que OpenAI ha presentado compromisos voluntarios con las comunidades que acogen sus campus de cómputo, un recordatorio de hasta qué punto la expansión de centros de datos se ha convertido en un conflicto político, energético y urbanístico.

Qué ha pasado en Sloterdijk

Según The Verge, The Next Web y medios locales neerlandeses, los manifestantes rompieron o saltaron la valla de la parcela de Plimsollweg, cerca de Sloterdijk, en la zona portuaria oeste de la ciudad. Parte del grupo subió a una grúa y a andamios para colgar pancartas; un reportero de la agencia ANP vio eslóganes pintados sobre los cimientos de hormigón.

La policía antidisturbios intervino y detuvo a varias personas; NL Times y AT5 describen el uso de gas pimienta. Más temprano, la policía había interceptado la marcha; el alcalde prohibió la manifestación y los activistas intentaron atravesar el cordón, según ANP. Extinction Rebellion y manifestantes pro-Palestina se sumaron a la acción; Fossiel Vrij Nederland protestó fuera del recinto.

Un proyecto anterior a la moratoria

Ámsterdam lleva más de un año con una prohibición de nuevos centros de datos hasta 2030, tras una pausa temporal anunciada a finales de 2023. El proyecto de Microsoft, sin embargo, se tramitó ya en 2016, antes de esa moratoria, y el gobierno provincial autorizó su continuidad en enero, según DutchNews y The Next Web.

Microsoft será el único inquilino. El promotor es la firma británica Pure Data Centres. Los tres edificios de 85 metros cada uno han sorteado parte de las reglas neerlandesas sobre centros de datos de gran tamaño, según los críticos, y el ayuntamiento ha alertado de que la saturación de la red eléctrica pone en riesgo planes de viviendas y colegios.

Energía, vivienda y el argumento de los críticos

Geef Tegengas, un colectivo contra los combustibles fósiles, exige paralizar la obra. Afirma que la instalación consumirá tanta electricidad como todos los hogares de Ámsterdam juntos y que retrasará la construcción de unas 30.000 viviendas nuevas. Esas cifras proceden de los propios activistas y no han sido contrastadas de forma independiente en las crónicas consultadas.

El solar ya fue objetivo en julio, cuando Extinction Rebellion lanzó globos con ácido y pintura sobre la valla. La protesta de este viernes forma parte de dos jornadas de acciones contra centros de datos previstas en varios países europeos el 6 y el 7 de noviembre.

Una oleada que no se limita a Países Bajos

Esta misma semana, activistas montaron un falso control militar israelí frente a un centro de datos de Microsoft en Dublín. El mes pasado, Microsoft abandonó el mayor proyecto de centro de datos del Reino Unido después de que los gestores de la red eléctrica advirtieran de que no habría suministro hasta la década de 2030.

En Estados Unidos, el rechazo local a la expansión descontrolada de centros de datos ha pesado en las recientes elecciones de mitad de mandato. El debate mezcla consumo energético, impacto sobre el precio de la luz, uso del suelo y, en el caso de Microsoft, críticas por el uso de su tecnología en conflictos bélicos y vigilancia.

Qué dice Microsoft

Un portavoz de Microsoft declaró a la televisión pública NOS que la compañía conoce la protesta: «Entendemos que este proyecto genera emociones fuertes y respetamos el derecho de la gente a expresar sus opiniones de forma pacífica. Sin embargo, no respaldamos acciones que vulneren la ley o pongan en riesgo la seguridad de las personas.»

Queda por ver si la ocupación y las detenciones alteran el calendario de la obra o solo refuerzan el clima de oposición que ya rodea a la infraestructura de IA en Europa. De momento, el mensaje desde Sloterdijk es inequívoco: los vecinos y los activistas no dan por cerrado el debate solo porque el proyecto tenga papeles anteriores a la moratoria.

Fuentes