Enviar una nave a Marte exige cálculos de una precisión extraordinaria, pero en 1999 la NASA aprendió que de poco sirven si dos equipos no hablan el mismo idioma. No un idioma humano, sino algo tan básico como el sistema de unidades.
La Mars Climate Orbiter recorrió cientos de millones de kilómetros sin problemas aparentes y, en el momento decisivo, se acercó demasiado al planeta y se perdió para siempre. La causa se ha convertido en el ejemplo favorito de profesores de física e ingenieros de software de todo el mundo.
Una sonda para estudiar el clima marciano
La Mars Climate Orbiter formaba parte del programa Mars Surveyor ’98. Su misión era estudiar Marte desde la órbita —su atmósfera, su clima y su superficie— y servir además como repetidor de comunicaciones para la sonda Mars Polar Lander y otras misiones.
Construida por Lockheed Martin, pesaba 638 kilos en el lanzamiento y despegó el 11 de diciembre de 1998 a bordo de un cohete Delta II desde Cabo Cañaveral. Era una de las misiones de la etapa «más rápido, más barato, mejor» con la que la NASA quería reducir costes tras perder la Mars Observer.
23 de septiembre de 1999: silencio
Tras nueve meses de viaje, la nave debía encender su motor principal para frenar y quedar capturada en órbita. Los cálculos preveían que pasaría a unos 226 kilómetros de altitud. En la semana previa, el equipo de navegación advirtió de que el paso podía ser más bajo, en torno a 150-170 kilómetros.
El 23 de septiembre de 1999 la sonda comenzó la maniobra y desapareció detrás de Marte 49 segundos antes de lo previsto. Nunca volvió a comunicarse. Los análisis posteriores estimaron que su trayectoria la habría llevado a unos 57 kilómetros de la superficie, una altitud a la que la atmósfera marciana la habría destruido o desviado de nuevo al espacio.
Libras-fuerza contra newtons
La investigación encontró el origen del desastre en el software de tierra, concretamente en un fichero llamado «Small Forces». Un programa suministrado por Lockheed Martin calculaba el impulso producido por los pequeños encendidos de los propulsores y entregaba los resultados en libras-fuerza por segundo, una unidad del sistema anglosajón. Sin embargo, la especificación de interfaz acordada exigía usar el Sistema Internacional, y el software de navegación de la NASA interpretaba esos números como newtons por segundo.
Una libra-fuerza equivale aproximadamente a 4,45 newtons, así que cada dato estaba equivocado por ese factor. El error era pequeño en cada corrección, pero se fue acumulando durante meses y desplazó poco a poco la posición estimada de la nave respecto a la real. La NASA lo resume en la ficha de la misión: el software de tierra usaba unidades anglosajonas, mientras que el de a bordo trabajaba en sistema métrico.
Un fallo de procesos, no de una persona
Lo más llamativo del caso es que el error no se detectó en ninguna revisión. El informe de la junta de investigación, publicado el 10 de noviembre de 1999, señala entre los factores que contribuyeron una comunicación insuficiente entre los distintos equipos del proyecto, y recomendó verificar el uso coherente de las unidades en toda la misión. El problema de fondo no fue un despiste aislado, sino que nadie comprobó que los dos programas hablaban en las mismas unidades.
El coste también fue notable: según la NASA, el proyecto de la sonda y su compañera Mars Polar Lander sumaba 327,6 millones de dólares contando desarrollo, operaciones y lanzamiento. Y la mala racha no terminó ahí, porque la Mars Polar Lander también se perdió pocos meses después, en diciembre de 1999.
La lección que sigue vigente
Hoy, cuando la NASA prepara misiones tan complejas como las que contamos en el nuevo plan Artemis, la Mars Climate Orbiter sigue citándose como advertencia. En cualquier proyecto en el que colaboran varios equipos —sea una nave espacial o una aplicación web— los datos que cruzan de un sistema a otro deben llevar sus unidades bien claras y comprobarse automáticamente.
Fue un error de primaria con consecuencias interplanetarias, y precisamente por eso nadie lo ha olvidado.
Fuentes
- NASA Science: Mars Climate Orbiter
- NASA (junta de investigación del accidente): Mars Climate Orbiter Mishap Investigation Board, Phase I Report (10 de noviembre de 1999)
- Wikipedia (en inglés): Mars Climate Orbiter






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