Los golpes con tarjetas de crédito antiguos siguen siendo una amenaza real en 2026

Los golpes con tarjetas de crédito antiguos siguen siendo una amenaza real en 2026

En un mundo cada vez más conectado y dominado por la inteligencia artificial, los métodos de fraude digitales se han vuelto cada vez más sofisticados. Sin embargo, una técnica de estafa que parece pertenecer al pasado sigue causando daños significativos a usuarios en todo el mundo: los esquemas tradicionales de robo de información de tarjetas de crédito. A pesar de que muchos creen que estos ataques son obsoletos, su impacto sigue siendo real y preocupante.

Estos métodos de fraude, que incluyen la creación de tarjetas falsas o la instalación de dispositivos de lectura de datos en puntos de venta, han experimentado un resurgimiento en los últimos años. Según expertos, la combinación de tecnología accesible y la persistencia de sistemas de pago antiguos ha permitido que estos esquemas sigan siendo rentables para los delincuentes.

Una de las tácticas más comunes consiste en enviar cartas falsas a los titulares de tarjetas, que contienen códigos QR que redirigen a sitios web falsos. Una vez que los usuarios ingresan sus datos bancarios, los criminales obtienen acceso directo a sus cuentas reales. Esta estrategia ha sido utilizada con éxito durante más de dos años, y expertos advierten que podría estar extendiéndose a otros países.

La facilidad de replicar diseños de tarjetas mediante herramientas basadas en IA ha reducido los costos de producción de estas falsificaciones. Además, la alta tasa de conversión por víctima hace que incluso los gastos adicionales sean justificables para los delincuentes. Esto significa que incluso técnicas consideradas obsoletas pueden ser altamente rentables si se aplican correctamente.

El caso reciente en Alabama, donde se presentaron cargos contra dos ciudadanos rumanos por supuesta manipulación de tarjetas de beneficios sociales, ilustra cómo este tipo de fraude sigue siendo una amenaza real. Estos individuos se enfocaron en tarjetas de tipo EBT (Electronic Benefit Transfer), que solo funcionan con banda magnética, y que aún se utilizan ampliamente en programas gubernamentales de asistencia alimentaria.

Según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, los casos de fraude con tarjetas EBT han aumentado desde aproximadamente 2021. El fiscal Phillip W. Williams Jr. declaró que estos delitos generan pérdidas de más de mil millones de dólares anualmente en Estados Unidos, lo cual incluye diversos tipos de fraudes relacionados con el uso de tarjetas.

La vulnerabilidad de las tarjetas con banda magnética radica en su capacidad para ser clonadas fácilmente. Si se compromete la información almacenada en la banda magnética, los criminales pueden crear copias completas de la tarjeta, lo que les permite acceder tanto al saldo actual como a futuros créditos. Este riesgo es especialmente grave en sistemas de beneficios públicos donde muchas personas dependen de estas tarjetas para su subsistencia.

Gary Warner, director de inteligencia en la empresa de ciberseguridad DarkTower, señala que docenas de estados en EE.UU. aún utilizan tarjetas exclusivamente magnéticas para distribuir beneficios. Esto crea un campo amplio de oportunidades para los delincuentes, quienes aprovechan la falta de actualización tecnológica en ciertos sistemas gubernamentales.

A pesar de la evolución hacia tarjetas con chip y sistemas de pago más seguros, la persistencia de estos métodos antiguos demuestra que la seguridad digital debe abordarse desde múltiples frentes. La educación del usuario y la modernización de infraestructuras financieras siguen siendo fundamentales para combatir esta amenaza.

Este fenómeno también subraya la importancia de mantener vigilantes los sistemas de pago tradicionales, ya que, aunque parezcan obsoletos, siguen siendo utilizados por millones de personas y representan un blanco fácil para los cibercriminales.

Traducción y adaptación por Tecnología 365.

Fuente original: Wired