Científicos descifran secretos de materiales egipcios gracias a la proteómica
Un nuevo estudio basado en técnicas de proteómica ha permitido a los científicos obtener información detallada sobre los materiales utilizados en artefactos egipcios antiguos, sin dañarlos. Este avance representa un hito en el campo de la conservación y el análisis arqueológico, ya que permite estudiar componentes como pegamentos, pinturas y adhesivos con una precisión sin precedentes.
El trabajo, publicado en la revista Science Advances, se centró en el análisis de restos proteicos mediante espectrometría de masas, una técnica altamente sensible que puede identificar incluso pequeñas cantidades de proteínas. Los investigadores analizaron muestras tomadas de objetos como máscaras funerarias y cofres de momias, revelando la presencia de proteínas vegetales procedentes de semillas de sésamo y de la moringa, una planta con gran importancia simbólica en la cultura egipcia.
La investigación fue liderada por Clara Granzotto, junto con la conservadora Inger Jonsson, quienes tomaron muestras microscópicas de superficies pintadas de una máscara funeraria femenina. Estas muestras fueron sometidas a análisis proteómicos, lo cual permitió identificar no solo componentes animales como colágenos, sino también fuentes vegetales que antes no se habían detectado en este tipo de artefactos.
Los resultados son especialmente significativos porque hasta ahora se creía que los adhesivos y pegamentos egipcios estaban compuestos principalmente por sustancias de origen animal. Sin embargo, esta nueva metodología reveló la existencia de proteínas vegetales, lo que sugiere que los egipcios tenían un conocimiento más amplio de los recursos naturales disponibles para sus técnicas artísticas.
Las pinturas egipcias, conocidas por su estilo formalizado y distintivo, han sido objeto de estudio durante décadas. Pigmentos como el hematita y el realgar daban tonos rojos, mientras que la goethita y la oropimenta producían tonos amarillos. El azul egipcio y el verde eran obtenidos mediante complejos procesos químicos, y el carbono proporcionaba tonos negros, mientras que blancos derivaban de minerales como calcita, yeso y anhidrita.
La técnica de imagenología por fluorescencia de rayos X (XRF) ha sido clave en estudios previos para identificar pigmentos y elementos químicos en pinturas antiguas. Por ejemplo, en el caso de retratos funerarios romano-griegos del siglo II d.C., se combinó esta técnica con imágenes hiperspectrales para obtener datos detallados sobre los colores utilizados. En 2023, científicos utilizaron dispositivos portátiles de MA-XRF para examinar pinturas de tumbas en el Necrópolis tebana.
La proteómica, aunque relativamente nueva en el ámbito arqueológico, ofrece ventajas significativas frente a métodos tradicionales como la cromatografía de gases-acoplada a espectrometría de masas. Mientras que estos últimos se enfocan en compuestos específicos, la proteómica permite caracterizar todas las proteínas presentes en una muestra, incluso en mezclas complejas.
Este enfoque no solo revela la composición de materiales antiguos, sino que también ayuda a entender cómo se desarrollaron las técnicas artísticas en la antigua Egipto. La presencia de proteínas vegetales en pegamentos sugiere que los egipcios no solo utilizaban recursos animales, sino que también exploraban alternativas naturales para sus trabajos.
Además, el uso de técnicas no destructivas es crucial para preservar piezas históricas valiosas. Las nuevas herramientas tecnológicas permiten realizar estudios exhaustivos sin comprometer la integridad física de los artefactos, lo que abre nuevas posibilidades para futuras investigaciones.
Este hallazgo representa un paso importante en la comprensión de la vida cotidiana y rituales de la antigua civilización egipcia, mostrando cómo los materiales naturales y sus propiedades eran aprovechados de manera innovadora y simbólica.
Traducción y adaptación por Tecnología 365.
Fuente original: Ars Technica