La crisis del e-waste generado por la IA se agrava y amenaza con convertirse en un desastre ambiental

La crisis del e-waste generado por la IA se agrava y amenaza con convertirse en un desastre ambiental

El crecimiento acelerado de la inteligencia artificial está generando una cantidad significativa de residuos electrónicos, una problemática que muchos expertos consideran subestimada. Un nuevo informe publicado por la organización no gubernamental Basel Action Network (BAN) advierte que, si no se toman medidas, el impacto medioambiental de esta expansión podría ser devastador. Según sus cálculos, para el año 2050, los residuos electrónicos derivados del desarrollo de la IA podrían llenar hasta 23 millones de contenedores de transporte marítimo, suficientes para rodear el planeta seis veces si se colocaran en línea.

Esta proyección es considerablemente más alta que las estimaciones anteriores, ya que el estudio incluye no solo los equipos principales como servidores y GPUs, sino también toda la infraestructura necesaria para mantenerlos funcionando, como sistemas de enfriamiento, energía de respaldo y redes de conectividad. Esta visión integral permite comprender mejor el alcance real del problema, según explica la BAN.

Jim Puckett, fundador y director estratégico de la organización, señala en un comunicado que aunque la IA puede parecer intangible, su funcionamiento depende de una gran cantidad de hardware especializado y de última generación. «Si las empresas y gobiernos no comienzan a planificar esta nueva ola de residuos, la actual expansión de la IA podría convertirse en una crisis aún más catastrófica de residuos tóxicos», afirma.

Actualmente, menos del 25% de los 68.3 millones de toneladas de residuos electrónicos producidas cada año a nivel mundial son recolectadas y recicladas formalmente. La mayor parte termina en sistemas informales de gestión de basura, donde procesos como la quema o el vertido pueden contaminar el ambiente y poner en riesgo la salud de los trabajadores. Estados Unidos, país con el mayor número de centros de datos del mundo, aún no ha ratificado la Convención de Basilea, un tratado internacional destinado a restringir el comercio transfronterizo de residuos peligrosos.

Investigaciones recientes han revelado que algunos recicladores estadounidenses siguen enviando residuos electrónicos al extranjero, donde muchas veces estos terminan en instalaciones de reciclaje clandestinas conocidas como «reciclaje de patio trasero». Este tipo de prácticas contribuyen a la proliferación de contaminación en países en vías de desarrollo, donde la regulación ambiental es débil o inexistente.

La BAN estima que para 2050, la producción global de residuos electrónicos podría triplicarse, alcanzando entre 211 y 220 millones de toneladas métricas al año. De ese total, entre el 15% y el 20% se atribuye directamente al avance de la inteligencia artificial. Esta cifra representa una parte significativa del problema global de los residuos electrónicos.

Una de las novedades del análisis de la BAN es la inclusión de lo que denomina «Contagio de Residuos de IA», un concepto que abarca desde infraestructuras de telecomunicaciones hasta dispositivos personales que podrían volverse obsoletos antes de tiempo debido al rápido desarrollo tecnológico impulsado por la IA. Esta categoría amplía el horizonte del problema más allá de los componentes físicos directamente relacionados con los centros de datos.

Según la organización, por cada gigavatio de capacidad de centro de datos, se generan aproximadamente 70.000 toneladas métricas de residuos electrónicos. Con base en una proyección de McKinsey que prevé que la capacidad total de centros de datos alcance los 219 gigavatios para 2030, la BAN calcula que entre 2025 y 2050, los equipos retirados por causas relacionadas con la IA generarán entre 395 y 617 millones de toneladas de residuos.

Esto implica que cada año, entre 8.6 y 13.1 millones de toneladas métricas de equipos electrónicos serán desechados como resultado del avance de la IA. Estas cifras ponen de relieve la urgencia de implementar políticas públicas y estrategias empresariales que aborden este problema antes de que se convierta en una crisis ambiental sin precedentes.

Los expertos coinciden en que la industria debe comenzar a diseñar soluciones sostenibles desde ahora, incluyendo planes de reciclaje, reutilización de componentes y estándares de diseño más responsables. Solo así podrá mitigar el impacto ecológico de la revolución tecnológica impulsada por la inteligencia artificial.

Traducción y adaptación por Tecnología 365.

Fuente original: The Verge