Comma.ai enfrenta investigación federal tras dos accidentes fatales con tecnología de conducción autónoma
La empresa tecnológica Comma.ai, fundada por el hacker George Hotz, se encuentra bajo investigación federal tras un aumento en los accidentes relacionados con su sistema de asistencia a la conducción automática. Según informó la Administración Nacional de Seguridad Vial (NHTSA), cinco incidentes han sido reportados, dos de los cuales resultaron en tres muertes. El organismo indicó que las fallas en la detección de vehículos detenidos o lentos en el mismo carril fueron una causa común en estos accidentes.
El Departamento de Defectos de la NHTSA (ODI) reveló que al menos cuatro de los accidentes involucraron a personas heridas, algunas gravemente. En uno de los casos fatales, se sospecha que se utilizó una versión modificada del software de Comma.ai, conocida como «forked» o derivada, lo cual podría haber contribuido a la gravedad del incidente. Aunque Comma.ai no ha emitido comentarios oficiales, el propio Hotz se alejó de la gestión diaria de la compañía en 2022 y tampoco respondió a peticiones de información.
Fundada en 2015, Comma.ai desarrolla dispositivos compatibles con diversos vehículos modernos. Su software, denominado «openpilot», permite controlar funciones similares a las de Tesla Autopilot o GM Super Cruise, como el control de velocidad adaptativo (ACC) y el centrado automático en la calzada (ALC). La empresa afirma que su objetivo es hacer que la conducción sea más relajada y menos estresante.
Según su sitio web, openpilot puede manejar automáticamente el giro, aceleración y frenado de los vehículos dentro de su carril. Sin embargo, Comma.ai advierte claramente a los usuarios que deben estar siempre listos para recuperar el control manual del vehículo, ya sea pisando el pedal de freno o presionando el botón de cancelación. Además, el dispositivo incorpora un sistema de monitoreo basado en cámaras para detectar conductores distraídos o somnolientos.
Uno de los accidentes fatales ocurrió en febrero de 2026 en el condado de Ascension Parish, Luisiana. Un Toyota RAV4 de 2022, equipado con FrogPilot –una variante de openpilot desarrollada por terceros– colisionó contra un vehículo de emergencia detenido. Las autoridades locales confirmaron el incidente, señalando que dos pasajeros en la parte trasera del vehículo fallecieron. Este caso destaca por el uso de software modificado, lo cual plantea dudas sobre la seguridad de las versiones no oficiales.
Las investigaciones de la NHTSA sugieren que los fallos en la detección de obstáculos pueden deberse a limitaciones técnicas del sistema de visión artificial de Comma.ai. A pesar de que el software está diseñado para operar en condiciones normales, los escenarios complejos, como intersecciones o situaciones de emergencia, pueden provocar errores críticos. Esto pone en evidencia la necesidad de una regulación más estricta en el desarrollo de tecnologías de conducción autónoma.
La industria automotriz ha estado en constante evolución con respecto a la automatización de la conducción. Empresas como Tesla, General Motors y ahora Comma.ai están explorando nuevas formas de integrar sistemas de asistencia avanzada. Sin embargo, los incidentes recientes resaltan la importancia de realizar pruebas exhaustivas y garantizar la supervisión regulatoria de estas innovaciones antes de su implementación masiva.
Además de las preocupaciones técnicas, el uso de software derivado o «forked» plantea cuestiones legales y éticas. Los desarrolladores de estas versiones alternativas podrían no cumplir con los estándares de seguridad establecidos por las autoridades, lo que representa un riesgo significativo para la seguridad vial. La NHTSA continúa investigando todos los casos reportados y espera que las empresas involucradas cooperen para evitar futuros accidentes.
En medio de este escenario, la comunidad tecnológica sigue observando cómo se desarrollan las políticas de regulación para sistemas de conducción autónoma. La colaboración entre empresas, reguladores y expertos será clave para asegurar que la innovación avance sin comprometer la seguridad pública. Mientras tanto, Comma.ai debe responder a las preguntas sobre la responsabilidad técnica y la supervisión de sus productos.
El caso de Comma.ai ilustra cómo las tecnologías emergentes, aunque prometedoras, requieren un enfoque cuidadoso en su desarrollo y despliegue. A medida que se avanza hacia una movilidad más inteligente, la transparencia y la ética en la ingeniería son fundamentales para ganar la confianza del público y evitar consecuencias trágicas.
Traducción y adaptación por Tecnología 365.
Fuente original: TechCrunch