Cuando el portátil se conecta al router de casa o el móvil se engancha a la red de una cafetería, pocas personas imaginan que parte de esa tecnología se gestó en la radioastronomía. Una de las claves del Wi-Fi moderno salió de un equipo de científicos australianos acostumbrados a extraer señales muy débiles llegadas del espacio.
La historia es un gran ejemplo de cómo la investigación básica, la que parece no tener aplicación práctica inmediata, acaba cambiando la vida cotidiana de miles de millones de personas.
Un mundo lleno de cables
Antes de los años noventa, conectar ordenadores en red significaba tender cables. Muchas empresas intentaban desarrollar sistemas inalámbricos capaces de transmitir grandes cantidades de datos dentro de edificios, pero los avances eran lentos y el rendimiento, limitado.
Según explica la agencia científica australiana CSIRO, el gran obstáculo era la reverberación: las ondas de radio rebotan en paredes, muebles y techos, y llegan al receptor varias veces con pequeños retrasos. Ese eco distorsiona la señal y hace muy difícil una comunicación rápida y fiable en interiores. Es un poco como intentar entender a alguien que habla en una catedral.
Lo que enseñan las ondas del espacio
La solución llegó desde un campo inesperado. Un equipo de la División de Radiofísica del CSIRO resolvió el problema combinando unas herramientas matemáticas llamadas transformadas rápidas de Fourier con su profundo conocimiento de las ondas de radio, adquirido en la radioastronomía y la ingeniería.
Uno de los líderes del proyecto, el ingeniero John O’Sullivan, venía precisamente de ese mundo. Había trabajado en el observatorio radioastronómico de Dwingeloo (Países Bajos), donde en 1977 firmó un artículo sobre la nitidez de imágenes y la óptica de Fourier aplicada a la interferometría. También participó en experimentos para detectar explosiones de agujeros negros y otros fenómenos astronómicos muy breves. Esa experiencia en «limpiar» señales débiles y deformadas resultó ser justo lo que necesitaba la comunicación inalámbrica en interiores.
Cinco nombres y una patente
El trabajo, liderado por John O’Sullivan, Terry Percival, Diet Ostry, Graham Daniels y John Deane, dio lugar en los años noventa a la invención y patente de una tecnología de red de área local inalámbrica (WLAN). Según el CSIRO, esa innovación sentó las bases técnicas de lo que acabaría siendo el Wi-Fi moderno, al permitir comunicaciones inalámbricas claras y de alta velocidad en interiores cuando otros no habían logrado resolver el problema.
Conviene matizar que el Wi-Fi no es obra de una sola institución: el estándar IEEE 802.11 y sus sucesivas versiones son fruto del trabajo de muchas empresas y organismos. La aportación australiana fue una pieza clave para lograr velocidades altas, y de hecho las primeras versiones que solo admitían 802.11b no utilizaban la tecnología patentada por el CSIRO.
15.000 millones de dispositivos
El impacto ha sido enorme. El CSIRO calcula que su invención está integrada en más de 15.000 millones de dispositivos en todo el mundo: teléfonos, televisores, cámaras, portátiles, impresoras, routers y videoconsolas. Si buscas un ordenador nuevo, como los de nuestra comparativa de portátiles calidad-precio, todos ellos llevan dentro un poco de radioastronomía australiana.
La patente también fue un éxito económico. La agencia ha firmado más de 20 acuerdos de licencia internacionales y ha ingresado alrededor de 430 millones de dólares australianos en derechos, después de largas disputas legales con grandes fabricantes por el uso de la tecnología.
Reconocimientos y lección de fondo
O’Sullivan recibió en 2009 el Premio del Primer Ministro australiano a la Ciencia, y el equipo fue reconocido en 2012 con el premio al Inventor Europeo de la Oficina Europea de Patentes en la categoría de países no europeos.
Más allá de los premios, la historia deja una lección: buscar señales del universo parecía un lujo académico sin utilidad práctica, y terminó haciendo posible que hoy veamos series en streaming desde el sofá sin un solo cable.
Fuentes
- CSIRO: Bringing fast wireless connectivity to the world
- Wikipedia (en inglés): John O’Sullivan (engineer)






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