Una pequeña empresa de Vancouver logra el casco más seguro del mundo gracias a la inspiración de un pájaro carpintero

Una pequeña empresa de Vancouver logra el casco más seguro del mundo gracias a la inspiración de un pájaro carpintero

Una startup de Vancouver, Pikio Labs, ha desarrollado una innovadora tecnología de protección para cascos de bicicleta que supera con creces los estándares actuales de seguridad. Inspirada en la resistencia al impacto del pájaro carpintero, cuyo cráneo puede soportar golpes repetidos sin sufrir lesiones cerebrales, esta nueva solución redefine lo que significa estar protegido mientras se monta en bicicleta.

La industria del ciclismo tradicionalmente ha medido la eficacia de los cascos en función de su capacidad para absorber impactos lineales, es decir, cuán fuerte golpea la cabeza contra el suelo. Sin embargo, investigaciones recientes han demostrado que el verdadero peligro radica en la rotación del cráneo durante un impacto, algo que puede provocar una rotación y estiramiento del cerebro dentro del calabozo, aumentando significativamente el riesgo de conmoción cerebral.

Ante esta realidad, la industria comenzó a buscar alternativas. En 2007 apareció el sistema MIPS (Multidirectional Impact Protection System), que introdujo una capa adicional dentro del casco para reducir fuerzas rotacionales. Aunque aún no adoptado por todas las normativas, como la del CPSC en Estados Unidos, este sistema se volvió común en cascos de gama alta. Al mismo tiempo, Virginia Tech impulsó una evaluación más rigurosa mediante su sistema STAR (Summation of Tests for the Analysis of Risk), que mide tanto impactos lineales como rotacionales.

En 2018, solo cuatro de los primeros treinta cascos alcanzaron la calificación máxima de cinco estrellas. Pero para 2025, más de la mitad de los modelos evaluados obtuvieron esa puntuación, lo cual llevó a Virginia Tech a ajustar sus criterios. Esta competencia entre fabricantes ha impulsado una evolución tecnológica sin precedentes en la industria de los cascos.

En medio de este avance, el casco Pikio Si Oblik ha destacado con una puntuación de 4.61, una cifra que supera con creces a la anterior líder, el Canyon Deflectr, con una puntuación de 6.82. Esta diferencia de 2.21 puntos representa un avance del 32% respecto a los modelos más seguros anteriores, lo cual es notable, ya que muchos de los cascos mejor valorados se sitúan entre los 7 y 10 puntos.

¿Cómo ha logrado Pikio Labs, una empresa relativamente desconocida, crear una solución tan efectiva desde el primer intento? Según Daniel Abram, fundador de la compañía, la clave está en años de investigación sobre protección contra impactos y diseño de cascos. Tras estudiar ingeniería mecánica, Abram trabajó en el Instituto Simon Fraser University, donde ayudó a desarrollar BrainShield, una tecnología destinada a reducir las fuerzas rotacionales durante los golpes.

Posteriormente, Abram fundó BiaGuard, una empresa dedicada a la tecnología de cascos. En 2022, MIPS adquirió las patentes y propiedad intelectual de BiaGuard por aproximadamente un millón de dólares. Esta experiencia le permitió comprender profundamente cómo funciona la energía de impacto y cómo minimizarla en el cuerpo humano.

El sistema Oblik, que da nombre al nuevo casco, rompe con la estructura convencional de los cascos. Mientras que los modelos tradicionales utilizan una capa de espuma EPS (poliestireno expandido) que se comprime al recibir un impacto, Oblik divide esta espuma en secciones independientes conectadas mediante puntos flexibles. Esto permite que cada sección se mueva o incluso se desprenda si el impacto es severo, reduciendo así la transmisión de fuerzas rotacionales al cráneo.

Además, Oblik incorpora una espuma de doble densidad que absorbe impactos directos, combinándose con la movilidad de las secciones para disminuir la rotación del cerebro. Como explicó Abram: «En lugar de comprimir material en una sola dirección, el sistema permite que las secciones se desplacen de forma controlada, reduciendo la fuerza transmitida al cerebro».

Esta innovación no solo representa un avance técnico, sino también una nueva filosofía en la protección personal. Con el creciente interés por la seguridad en el ciclismo y la conciencia sobre las lesiones cerebrales, Pikio Labs podría convertirse en un referente global en la industria de los cascos, inspirando nuevas generaciones de productos diseñados para proteger no solo la cabeza, sino también el cerebro.

Traducción y adaptación por Tecnología 365.

Fuente original: Wired