Los astrónomos revelan la imagen más detallada jamás obtenida del remanente de una supernova vista por humanos hace casi mil años
Un nuevo estudio ha permitido obtener la imagen más precisa hasta ahora del remanente de supernova conocido como Pa 30, un objeto celeste que fue observado por humanos en el año 1181. Este descubrimiento no solo ofrece una visión asombrosa del cosmos, sino que también puede ofrecer pistas sobre cómo una estrella logró sobrevivir a su propia explosión.
El remanente Pa 30 es la huella de una supernova que, según registros históricos, fue visible desde la Tierra durante varios meses en el siglo XII. Los astrónomos chinos y japoneses de esa época describieron un nuevo cuerpo luminoso en el cielo, lo cual hoy se interpreta como la consecuencia de una explosión estelar masiva.
La nueva fotografía, capturada con el Gemini Multi-Object Spectrograph, reveló estructuras antes invisibles dentro del nebuloso. Estas formaciones, denominadas «perlas cósmicas», tienen un tamaño sorprendente: cada una mide aproximadamente cuatro días luz de diámetro, lo que significa que podría albergar el sistema planetario de nuestro Sol unas diez veces seguidas, con espacio suficiente para más.
Según Ilaria Caiazzo, coautora del estudio publicado en la revista científica, estas estructuras son sorprendentemente uniformes. «Las nudos son bastante llamativos. Estamos emocionados por intentar modelarlos», expresó en un comunicado de prensa.
La imagen también muestra cómo los materiales expulsados por la supernova forman una estructura en cascada, similar a un nudo. Esta forma distintiva ha sido clave para comprender mejor la dinámica del evento estelar original.
Lo que hace especial a Pa 30 es que su estrella central no está completamente muerta, sino que se considera una «estrella zombi». En la mayoría de los casos de supernovas termonucleares, la estrella es completamente destruida en la explosión. Sin embargo, en raras ocasiones, parte de ella sobrevive, algo que aún no se comprende completamente.
Estas características únicas del nebuloso podrían ayudar a los astrónomos a reconstruir con mayor precisión cómo ocurren este tipo de explosiones y cómo es posible que las estrellas zombie continúen existiendo después de haber explotado.
La conexión entre observaciones antiguas y datos modernos hace de Pa 30 un caso excepcional en astronomía. Solo unos pocos objetos celestes poseen registros históricos tan claros que permiten vincular directamente la observación humana con fenómenos astronómicos actuales.
Este hallazgo demuestra cómo la combinación de tecnología avanzada y registros históricos permite profundizar en la comprensión de eventos cósmicos que ocurrieron hace siglos. La investigación se basa en datos del Observatorio Internacional Gemini, operado por NOIRLab/NSF/AURA.
La imagen final no solo es visualmente impactante, sino que también representa un avance significativo en la investigación de supernovas y sus consecuencias a largo plazo en el universo.
Traducción y adaptación por Tecnología 365.
Fuente original: Wired