Reino Unido propone hasta 14 años de cárcel por sabotear cables submarinos

Bobinas de cable submarino en la cubierta de un buque cablero en un puerto gris

Reino Unido quiere castigar con hasta 14 años de cárcel a quien sabotee de forma intencionada los cables submarinos de telecomunicaciones o las tuberías y conexiones eléctricas que recorren el fondo del mar. El Gobierno británico presentó el 22 de octubre un libro blanco con el que pretende sustituir una ley de 1885, pensada para la época del telégrafo, por un marco moderno ante el aumento de la actividad rusa cerca de estas infraestructuras.

La propuesta todavía no es ley: se ha abierto una consulta pública que termina el 14 de enero de 2027.

Una ley de la era del telégrafo

La norma vigente, la Submarine Telegraph Act de 1885, se redactó cuando el telégrafo era la tecnología punta. Según The Register, en origen fijaba una multa máxima de 100 libras por dañar un cable por negligencia culpable. La dependencia actual es enorme: los cables submarinos transportan alrededor del 99 % del tráfico internacional de datos del país y los gasoductos submarinos aportan el 74 % de su suministro de gas. A las costas británicas llegan 64 sistemas de cable activos.

Penas de hasta 14 años

El libro blanco, que abarca cables de telecomunicaciones, tuberías e interconexiones eléctricas, endurece las penas por dañarlos. Habría tres niveles: hasta 14 años de prisión por conducta intencionada, 10 por imprudencia temeraria y dos por negligencia grave, además de multas sin límite en todos los casos. El Gobierno estudia incluso la cadena perpetua para los casos más graves.

Nuevas obligaciones para los operadores

Los operadores de cables tendrían que identificar y mitigar riesgos, prepararse ante incidentes y notificarlos a las autoridades. El regulador podría imponer multas de hasta 10 millones de libras o el 10 % de su facturación mundial. Además, el Gobierno podría ordenar a operadores y empresas de reparación que actúen cuando sea necesario para proteger la seguridad nacional, con sanciones de hasta 17 millones de libras o el 10 % de la facturación, más 100.000 libras por cada día de incumplimiento. También se regulará la detección mediante fibra óptica, que usa los cables para captar actividad en el mar pero podría ser un riesgo si esos datos sensibles caen en malas manos.

La sombra de Rusia

El contexto es explícito. En abril, las Fuerzas Armadas británicas destaparon una operación encubierta rusa en la que, según The Register, un submarino de ataque hacía de señuelo mientras dos buques especializados inspeccionaban las rutas de los cables. Un comité parlamentario ya había advertido el año pasado de que el país no estaba suficientemente preparado para un ataque coordinado. «Las amenazas han cambiado radicalmente», afirmó el ministro de Telecomunicaciones, Ian Murray. Aun así, la mayoría de las averías no son sabotajes: hasta el 97 % se deben a la pesca o a barcos que arrastran el ancla, según estimaciones oficiales.

El problema de probarlo

Reino Unido ya castiga con cadena perpetua el sabotaje vinculado a una potencia extranjera, pero solo si se demuestra esa implicación, algo muy difícil cuando la escena del crimen está en el fondo del mar. Las nuevas penas buscan precisamente cubrir ese hueco, aunque, como apunta The Register, queda por ver si disuadirán a los responsables.

Fuentes