«Merry Christmas»: la historia del primer SMS, enviado desde un ordenador en 1992

Teléfono móvil tipo ladrillo de principios de los noventa

Hoy enviamos mensajes sin pensar, por WhatsApp, Telegram o iMessage, pero todo empezó con dos palabras. El primer mensaje de texto de la historia, enviado hace más de tres décadas, decía simplemente «Merry Christmas» («Feliz Navidad»).

Lo curioso es que ese primer SMS no se escribió en un teléfono. Se tecleó en un ordenador, porque los móviles de la época todavía no tenían forma de redactar mensajes.

Un programador de 22 años

El protagonista es Neil Papworth, un programador británico de 22 años que trabajaba para la empresa Sema Group como desarrollador e ingeniero de pruebas. Su cliente era Vodafone, que quería poner en marcha un servicio de mensajes cortos, el Short Message Service o SMS, dentro del estándar de telefonía móvil GSM.

El 3 de diciembre de 1992, Papworth envió desde un ordenador el mensaje «Merry Christmas» a su colega Richard Jarvis, ingeniero jefe de Vodafone. Era una prueba técnica, pero se ha convertido en una fecha histórica para las telecomunicaciones.

Un móvil de 2,1 kilos y una fiesta de Navidad

El mensaje llegó a un Orbitel 901, un teléfono «portátil» que, según recuerda Vodafone en el 30.º aniversario del SMS, pesaba 2,1 kilos. Nada que ver con los móviles actuales, que rondan los 200 gramos.

La idea era que Jarvis enseñara el mensaje al entonces consejero delegado de Vodafone, Gerry Whent, durante una fiesta navideña en las oficinas de la compañía en Newbury (Reino Unido). Según el relato de la propia operadora, basado en testigos, el directivo no pareció especialmente impresionado por la novedad. Nadie imaginaba entonces lo que vendría después.

Por qué 160 caracteres

Los primeros SMS tenían un límite de 160 caracteres. Era una limitación técnica del diseño original del servicio dentro de la red GSM, pensada para mensajes muy breves.

Ese límite dio lugar a toda una cultura. Como recuerda Vodafone, los usuarios inventaron abreviaturas y expresiones como «LOL» y empezaron a usar emoticonos hechos con signos del teclado, que más tarde inspirarían los emojis. En España, quien vivió aquella época recordará el «q tl?» o el «xq», nacidos para ahorrar caracteres.

De la prueba al fenómeno de masas

El despegue no fue inmediato. En 1993 Nokia incorporó a sus teléfonos una función para recibir SMS con un característico pitido de aviso, pero durante años solo se podían intercambiar mensajes entre usuarios de la misma operadora. Según Vodafone, no fue hasta 1999 cuando los SMS empezaron a poder enviarse entre redes distintas, lo que disparó su popularidad.

A partir de ahí el SMS se convirtió en una herramienta cotidiana: para felicitar el Año Nuevo, votar en concursos de televisión o hacer donaciones benéficas. Hoy sigue muy presente en los avisos de entregas de paquetes, las citas médicas y los códigos de verificación de los bancos.

Su gran ventaja era la sencillez: funcionaba en cualquier móvil GSM, no necesitaba conexión a internet y el mensaje esperaba en la red hasta que el teléfono del destinatario volvía a tener cobertura. Esa robustez explica que, más de treinta años después, siga siendo el canal preferido para avisos importantes, aunque la conversación diaria se haya mudado a las apps de mensajería.

Un mensaje subastado como NFT

El primer SMS tuvo un epílogo inesperado. En diciembre de 2021, Vodafone subastó un NFT del primer mensaje de texto de la historia y destinó la recaudación a ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados.

Que algo tan sencillo como un «Feliz Navidad» haya terminado en una subasta demuestra hasta qué punto aquel experimento cambió nuestra forma de comunicarnos. Hoy los mensajes viajan con fotos, vídeos y audio en móviles plegables como el iPhone Duo, pero todo arrancó con dos palabras escritas en un ordenador.

Fuentes

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