Cualquiera que haya escrito una línea de código sabe lo que es un bug: un fallo que hace que un programa se comporte de forma inesperada. Lo que mucha gente no sabe es que en la historia de esa palabra hay un insecto de verdad, con alas, pegado con cinta adhesiva en un cuaderno que hoy se conserva en un museo de Washington.
La escena ocurrió el 9 de septiembre de 1947 en la Universidad de Harvard, y desde entonces se ha contado tantas veces —y con tantos adornos— que merece la pena separar lo que está documentado de lo que es leyenda.
Un insecto en el relé número 70
El protagonista es el Harvard Mark II, un enorme calculador electromecánico construido para la Marina de Estados Unidos. A diferencia de los ordenadores actuales, funcionaba con miles de relés: pequeños interruptores que se abrían y cerraban físicamente para representar unos y ceros.
Aquel día los operadores detectaron que la máquina daba problemas. Al revisar el hardware encontraron la causa en el relé número 70 del panel F: una polilla había quedado atrapada entre los contactos e impedía que el interruptor funcionase. La retiraron, la pegaron en la página del cuaderno de registro y escribieron al lado una frase que se ha hecho célebre: «First actual case of bug being found» («primer caso real de bicho encontrado»).
La gracia estaba en la palabra «actual»
El detalle clave está en ese «actual» («real»). Los ingenieros no estaban inventando un término: hacían un chiste precisamente porque bug ya se usaba para hablar de averías. El Smithsonian recuerda que Thomas Edison ya empleaba la palabra en la década de 1870 para referirse a problemas en circuitos eléctricos, y la jerga de los ingenieros la había adoptado mucho antes de que existieran los ordenadores.
Por eso es incorrecto decir que el término «bug» nació con esta polilla. Lo que nació aquel día fue la mejor anécdota posible para ilustrarlo: por primera vez, el «bicho» de una avería era literalmente un bicho.
¿Y Grace Hopper?
La historia suele contarse con Grace Hopper como protagonista, la pionera de la programación que trabajó en los Mark I y Mark II y que más tarde impulsó lenguajes como COBOL. Su nombre aparece asociado a la anécdota en muchos archivos, pero las fuentes históricas matizan su papel.
El Museo Nacional de Historia Estadounidense del Smithsonian, que custodia el cuaderno, señala que probablemente no era de Hopper: la entrada fue obra del equipo que operaba el Mark II. Hopper, que trabajaba en el proyecto, contribuyó como nadie a popularizar los términos bug y debug y a que esta historia llegara hasta nosotros, pero el mérito del hallazgo es colectivo.
Del laboratorio al museo
El cuaderno siguió un camino curioso. Durante años permaneció en manos de la Marina —las copias fotográficas que conserva el Computer History Museum proceden del laboratorio fotográfico del centro naval de Dahlgren (Virginia)— y posteriormente pasó a las colecciones del Smithsonian, donde está catalogado con el número 1994.0191.01. El Mando de Historia y Patrimonio Naval de EE. UU. conserva también la fotografía oficial de la página (referencia NH 96566-KN), que es la imagen que suele ilustrar esta historia en libros y webs.
La página muestra algo muy poco glamuroso: anotaciones de horas, pruebas y comprobaciones rutinarias, con la polilla en medio. Es un recordatorio de que la depuración siempre ha sido un trabajo paciente de observar, apuntar y descartar causas.
Por qué seguimos hablando de «depurar»
Hoy decimos debugging o «depurar» para referirnos a buscar y corregir errores, y los fallos ya no los provocan insectos sino líneas de código, configuraciones o incompatibilidades. Algunos son tan graves como el que contamos en nuestro artículo sobre el fallo crítico en el firmware UEFI, capaz de comprometer servidores antes incluso de que arranque el sistema.
La polilla de 1947 nos deja una lección sencilla: muchas veces el problema no está donde uno cree, y la única forma de encontrarlo es mirar dentro de la máquina y documentar todo lo que se ve. Casi ochenta años después, sigue siendo el mejor consejo que puede recibir un programador.
Fuentes
- Naval History and Heritage Command: NH 96566-KN, First Computer «Bug», 1947
- Smithsonian National Museum of American History: Log Book With Computer Bug
- Computer History Museum: Grace Hopper finds computer bug (catálogo 102640477)
- Computer History Museum: September 9: First Instance of Actual Computer Bug Being Found






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