Ciberataque a las neveras de supermercados en seis países europeos: las suben hasta 50 °C

Pasillo de congeladores de un supermercado de noche, con las puertas de cristal empañadas y un charco de agua en el suelo

Decenas de supermercados de Bélgica, Luxemburgo, Suecia, Estonia, Irlanda y Países Bajos amanecieron este lunes 2 de noviembre con las cámaras frigoríficas y los congeladores a temperaturas impropias. Según la BBC y Reuters, alguien tomó el control remoto de los sistemas de refrigeración y los puso a calentar, en algunos casos hasta los 50 °C, lo que obligó a tirar comida y a cerrar algunas tiendas.

No es la primera vez. El ataque recuerda punto por punto al que sufrieron a principios de octubre cientos de supermercados en Francia, y vuelve a poner el foco en un problema que la industria arrastra desde hace años: equipos industriales conectados a internet sin la protección adecuada.

Qué ha pasado y dónde

El golpe más visible ha sido en Bélgica y Luxemburgo, donde la BBC cifra en unos 40 los supermercados Delhaize afectados. Carrefour reconoce problemas en 15 tiendas belgas, aunque asegura que todas siguieron abiertas, y Colruyt, que gestiona las franquicias Spar, habla de cinco establecimientos. Un Delhaize de Hoeilaart, en Flandes, calcula haber perdido 100.000 euros en producto, sin contar lo que deja de vender por tener que cerrar.

En Suecia, la cadena ICA admite que se ha visto afectado «un pequeño número» de tiendas que funcionan fuera de su red central, y Coop habla de seis o siete locales, según la fuente. Una tienda ICA de Sjöbo escribió en redes sociales que sus neveras y congeladores habían sido «hackeados» durante la noche y puestos a 50 grados. En otra de Estocolmo, la responsable de ventas explicó que el ataque se produjo a las 2:00 y que no se detectó hasta las 5:30. En Irlanda, 13 supermercados SuperValu sufrieron un «incidente cibernético» limitado a un modelo concreto de equipo, y en Países Bajos, el fabricante danés Danfoss contó a la radio pública NOS que se atacaron los sistemas de al menos 17 empresas, sobre todo carnicerías y pequeñas tiendas de barrio.

El truco: activar el modo descongelación

Los atacantes no han tenido que romper nada físicamente. Stephan Moelans, consejero delegado de Sabcobel, la empresa belga que fabrica y gestiona parte de las neveras de Delhaize, explicó a la agencia Belga que los evaporadores de los equipos se pusieron en modo descongelación, lo que hace que el interior se caliente. Según Moelans, es el mismo método que se usó en Francia, y su equipo pasó la noche desconectando de la red las unidades afectadas.

Moelans reconoce que desde el ataque francés trabajaban para cerrar esa vulnerabilidad, pero que los equipos necesitan modificaciones físicas, no solo una actualización de software. Su recomendación es gestionar las neveras a través de una conexión segura, algo que, asegura, ya habían hecho la mayoría de sus clientes tras lo de Francia.

Estonia lo frenó en diez minutos

El caso estonio muestra la diferencia que marca reaccionar rápido. La cadena Selver sufrió el ataque en una sola tienda, precisamente la última en la que aún no había instalado el sistema nuevo. Jann Mutso, director de la distribuidora Kitman Coldtech, contó a la radiotelevisión pública ERR que los atacantes entraron en el ordenador de control de un sistema Danfoss antiguo y fijaron el congelador a 50 grados. Como se detectó en unos diez minutos, la temperatura solo subió dos o tres grados y no se perdió producto.

Mutso añadió que «la firma es la misma» que en los ataques de octubre y que ahora se buscan precisamente los controladores viejos que nadie ha actualizado.

El problema de fondo: equipos industriales expuestos

Las grandes tiendas controlan la refrigeración en red para vigilar temperaturas y averías a distancia. El problema llega cuando esos sistemas, lo que en el sector se llama tecnología operativa, quedan accesibles desde internet con software antiguo o sin una capa de seguridad. John Billow, responsable del centro nacional de ciberseguridad de Suecia, explicó a Reuters que en las últimas semanas han detectado «bastantes dispositivos de tecnología operativa expuestos» en el país y que han insistido en la necesidad de actualizarlos o parchearlos.

Las agencias de ciberseguridad de Bélgica y Suecia siguen el incidente. Por ahora nadie ha reivindicado el ataque y las autoridades no han señalado a ningún responsable, ni en esta oleada ni en la francesa.

Por qué importa más allá de los supermercados

Un ataque así no roba datos ni pide rescate, pero cuesta dinero de forma inmediata: comida que hay que tirar, tiendas cerradas y equipos que revisar. Y demuestra que basta con encontrar un aparato mal configurado para causar daños en el mundo físico. En Francia, según la policía, el ataque de octubre llegó a provocar incendios además de pérdidas de alimentos.

La lección vale para cualquier negocio con climatización o cámaras conectadas: no dejar paneles de control abiertos a internet y actualizar unos equipos que a menudo se instalan y se olvidan.

Fuentes