OpenAI promete pagar la luz de sus centros de datos y dejar de imponer NDA

Centro de datos de perfil bajo en un paisaje rural al atardecer

OpenAI ha publicado un «National Community Compact» y un plan de políticas para sus futuros centros de datos en Estados Unidos. En la práctica, la compañía se compromete a pagar el coste íntegro de la electricidad y de la infraestructura que necesite, a informar en público del consumo de agua y energía, y a no exigir acuerdos de confidencialidad (NDA) a los cargos públicos con los que negocie, salvo protecciones muy concretas.

El anuncio llega justo después de unas elecciones de mitad de mandato en las que el rechazo a la expansión de centros de datos ha sido un tema electoral recurrente. The Verge y Bloomberg sitúan el gesto en ese contexto de presión social y política.

Qué incluye el Compact

Según el comunicado publicado el 5 de noviembre de 2026, cada futuro «compute campus» que OpenAI posea y opere tendrá su propio pacto local. La compañía asegura que hablará con los vecinos lo bastante pronto como para que su opinión influya en los planes, que habrá un interlocutor local durante toda la vida del campus y que cada año publicará un informe de cumplimiento.

El documento no sustituye a la regulación: OpenAI lo presenta como el mínimo que las comunidades pueden esperar de ella y, a la vez, como propuesta de referencia para legisladores estatales y federales.

Sin NDA con cargos públicos

Uno de los puntos que más ha llamado la atención es el de la transparencia. OpenAI afirma que no usará NDA con cargos públicos y que solo permitirá «protecciones estrechas» para información legítima de seguridad, secretos comerciales o datos competitivamente sensibles. Amazon anunció en octubre una decisión similar con las agencias gubernamentales con las que trabaja en sus centros de datos.

Además, se compromete a publicar los planos de construcción (tráfico, ruido y alumbrado temporal) y a encargar estudios de ruido independientes antes de poner en marcha cada instalación y cada año después.

Energía, agua y la factura de la luz

El Compact insiste en que OpenAI pagará «el coste completo» de la electricidad que consuma y de la infraestructura necesaria para servirla. Antes de grandes desembolsos, dice, dará garantías financieras para que el resto de clientes de la red no asuman el riesgo si el proyecto se retrasa, se reduce o se cancela.

En materia de agua, cada campus tendrá un plan específico, con prioridad a refrigeración de circuito cerrado o de bajo consumo, y se publicará el uso de agua y electricidad por emplazamiento. En el campus previsto en el condado de Effingham (Georgia), el acuerdo con Georgia Power permite reducir hasta 1.000 megavatios la potencia entregada a OpenAI en picos de demanda, según el propio comunicado.

Empleo local e inversiones elegidas por los vecinos

La compañía promete publicar los puestos de trabajo que espera crear, colaborar con sindicatos y centros de formación, e informar cada año de contrataciones y aprendizajes. También se compromete a inversiones sostenidas en prioridades que elijan los residentes.

Como ejemplos ya en marcha, OpenAI cita una subvención de 4,8 millones de dólares en el condado de Effingham para comidas escolares gratuitas a 14.000 alumnos, y un compromiso conjunto de 6 millones con SB Energy en el condado de Pike (Ohio) para cuidado infantil, una prioridad señalada por las familias locales.

Un plan de políticas para todo el sector

Junto al Compact, OpenAI lanza un «Compute Campus Policy Blueprint» dirigido a legisladores. Pide que las comisiones de servicios públicos obliguen a los grandes consumidores a asumir los costes que añaden a la red, que los incentivos fiscales sean públicos y recuperables si el promotor incumple, y que haya límites claros al uso de NDA con cargos electos.

Queda por ver cuánto de este marco acaba convertido en ley y cómo se aplica a centros que OpenAI no posea ni opere directamente. De momento, el mensaje es claro: tras el rechazo electoral a la expansión opaca de la infraestructura de IA, la compañía intenta marcar el terreno con compromisos voluntarios —y con la esperanza de que el resto del sector se mueva en la misma dirección.

Fuentes