Museo español recrea el supercomputador Cray-1 con 30 Mac Minis obsoletos

Museo español recrea el supercomputador Cray-1 con 30 Mac Minis obsoletos

El Museo de Historia de la Computación de España ha presentado un modelo a escala 1:1 del famoso supercomputador Cray-1 de 1976, construido con tecnología de consumo de hace más de una década. En lugar de utilizar componentes modernos y costosos, los ingenieros del museo optaron por 30 Mac Minis de 2012 para dar vida al proyecto, que se desarrolló durante 18 meses.

Este esfuerzo artístico y técnico no solo homenajea el 50 aniversario del Cray-1, sino también a las raíces de Apple, empresa que ayudó a dar forma al mundo de la informática moderna. Aunque parezca una elección poco convencional, el uso de estos equipos antiguos permitió a los desarrolladores lograr una potencia de procesamiento combinada de hasta 1,5 teraflops, utilizando todos los núcleos activos disponibles.

La configuración del clúster incluye cinco computadoras con procesadores i7 de cuatro núcleos y veinticinco con i5 de dos núcleos. La mayoría de los equipos datan de 2012, exceptuando dos unidades fabricadas en 2014. Para medir el rendimiento, se utilizó un script personalizado en Python para realizar multiplicaciones de matrices, lo cual permite evaluar el desempeño paralelo del sistema.

En comparación con el Cray-1 original, que tenía un rendimiento teórico máximo de aproximadamente 160 megaflops, esta versión recreada representa una evolución significativa en términos de capacidad y accesibilidad. El supercomputador original operaba mediante procesamiento vectorial, aplicando una sola instrucción a múltiples elementos de datos simultáneamente, mientras que el clúster replica este concepto distribuyendo tareas entre múltiples procesadores independientes.

Una de las principales dificultades técnicas fue el problema de enfriamiento. Al igual que en los centros de datos modernos, el calor generado por tantos equipos requería una solución efectiva. Los ingenieros del museo optaron por un sistema pasivo de refrigeración, utilizando una estructura metálica con soportes de aluminio que permiten un flujo natural de aire caliente hacia arriba, sin necesidad de ventiladores mecánicos adicionales.

Esta solución no solo reduce el ruido, sino que también mejora la sostenibilidad del proyecto. La instalación se ha convertido en un modelo silencioso, con solo dos conmutadores Ethernet que generan entre 30 y 33 decibelios de ruido, una diferencia notable frente a los chillidos característicos de los servidores modernos.

Los visitantes pueden observar en tiempo real cómo se ejecutan algoritmos matriciales, lo cual permite comprender cómo crece el rendimiento del sistema desde un solo núcleo hasta la ejecución paralela completa. Esta experiencia educativa ayuda a ilustrar la evolución del diseño arquitectónico de los ordenadores desde la década de 1970 hasta hoy.

El proyecto no solo destaca por su innovación técnica, sino también por su enfoque en la historia de la tecnología. Al usar hardware de bajo costo y fácilmente accesible, el museo demuestra cómo la computación moderna puede ser entendida y recreada incluso con recursos históricos.

Además, el clúster recreado sirve como herramienta educativa valiosa para estudiantes y entusiastas de la informática. Gracias a su diseño vertical y a la eficiencia térmica, el sistema puede mantenerse operativo durante largos períodos sin generar ruido significativo, lo que facilita su exhibición en espacios públicos.

Este proyecto demuestra que, aunque el hardware utilizado sea obsoleto, el potencial de la programación y la arquitectura distribuida sigue siendo relevante. La recreación del Cray-1 con Mac Minis no solo es un homenaje tecnológico, sino también una demostración de cómo la creatividad puede superar las limitaciones del hardware tradicional.

Traducción y adaptación por Tecnología 365.

Fuente original: Ars Technica