Los efectos del psicodélico en el cerebro: una nueva perspectiva sobre la conectividad neuronal

Los efectos del psicodélico en el cerebro: una nueva perspectiva sobre la conectividad neuronal

Un nuevo estudio publicado en la revista Nature desafía la visión tradicional de cómo los psicodélicos afectan el cerebro. Durante décadas, se ha considerado que estos compuestos provocan un caos en las redes neuronales, interrumpiendo los patrones estables de comunicación que regulan funciones como la visión, la atención y la percepción del yo. Sin embargo, investigadores de la Universidad de Monash, liderados por Devon Stoliker, han descubierto que el comportamiento cerebral bajo la influencia de psilocibina no es tan aleatorio como se pensaba.

En su experimento, 62 personas sin experiencia previa con sustancias psicoactivas fueron sometidas a escaneos cerebrales mientras estaban en estado soberano y luego después de recibir 19 miligramos de psilocibina. Utilizando inteligencia artificial para analizar los datos obtenidos, los científicos observaron que, aunque el cerebro mostró una mayor complejidad, no se trataba simplemente de caos. «Nunca realmente explicó por qué una persona tendría una experiencia significativa, por qué podría tener una visión o una claridad mental, ni por qué estas experiencias podrían traducirse en cambios psicológicos positivos», señaló Stoliker.

Para profundizar en este fenómeno, el equipo diseñó un estudio llamado PsiConnect, que buscaba capturar la experiencia natural de un viaje psicodélico sin interferencias externas. A diferencia de los estudios convencionales donde se les pide a los participantes realizar tareas cognitivas, en este caso se permitió que los sujetos vivieran la experiencia de manera auténtica. «Queríamos validez ecológica», dice Stoliker. «Queríamos saber cómo era el cerebro cuando alguien tenía una experiencia psicodélica genuina. Si alguien toma un psicodélico en un entorno terapéutico, no se le pediría que haga tareas.» Esta metodología evitó lo que los investigadores llaman «grounding» –la interrupción del estado alterado por tareas que distraen.

El resultado fue sorprendente: la mitad de los participantes calificó la experiencia como una de las más significativas de sus vidas, y el 24% incluso la ubicó entre sus cinco momentos más importantes. Para entender por qué, los científicos analizaron la conectividad funcional global del cerebro, es decir, cómo cada región cerebral influye en las demás. Los hallazgos revelaron que, con los ojos cerrados, las áreas sensoriales perdieron poder mientras las regiones asociativas ganaron protagonismo.

«Parece que la capacidad del cerebro para construir la realidad, imaginar, formar asociaciones, creencias y sentido de identidad tuvo mayor dominio sobre las áreas sensoriales», explica Stoliker. Esta observación sugiere que las experiencias místicas y las imágenes complejas que experimentan los usuarios pueden estar relacionadas con un cambio en la forma en que el cerebro procesa información. Esta reorganización no es caótica, sino que parece seguir un patrón específico que permite una mayor integración de conocimientos y emociones.

La investigación también plantea nuevas preguntas sobre cómo estos cambios en la conectividad cerebral podrían traducirse en beneficios terapéuticos. Algunos estudios previos han vinculado el uso de psicodélicos con mejoras en trastornos como la depresión resistente al tratamiento y el trastorno por estrés postraumático. La nueva evidencia sugiere que la clave no está en la disolución de redes neuronales, sino en una reconfiguración ordenada que facilita una nueva forma de procesamiento mental.

Stoliker y su equipo están ahora explorando si esta reorganización cerebral puede ser utilizada como una herramienta terapéutica. «Estamos empezando a entender cómo los psicodélicos pueden ayudar a reprogramar circuitos mentales que están bloqueados o rígidos», comenta. Esto abre la puerta a tratamientos innovadores que podrían aprovechar la plasticidad cerebral inducida por estas sustancias.

Además, la aplicación de técnicas de IA en el análisis de datos cerebrales representa un avance importante en la neurociencia. El uso de modelos avanzados permite detectar patrones sutiles en grandes volúmenes de información, algo que antes era imposible de lograr con métodos tradicionales. Esta combinación de tecnología y neurociencia ofrece nuevas perspectivas para comprender cómo funcionan los estados alterados de conciencia.

La investigación continúa, y los científicos buscan replicar los resultados en otros contextos clínicos. La posibilidad de usar psicodélicos como parte de tratamientos psicológicos o terapéuticos está ganando fuerza en la comunidad científica. A medida que se acumulan más datos, se espera que se desarrollen nuevas teorías sobre cómo estos compuestos pueden transformar la mente humana de manera positiva y duradera.

Este enfoque innovador no solo redefine nuestra comprensión del cerebro bajo la influencia de sustancias psicoactivas, sino que también abre nuevas vías para el desarrollo de terapias basadas en la modificación controlada de la conciencia. La convergencia entre ciencia, tecnología y experiencia subjetiva marca un hito en la investigación neurológica contemporánea.

Traducción y adaptación por Tecnología 365.

Fuente original: Ars Technica