Los diminutos pelos de los corales podrían ser clave para su supervivencia en aguas calentadas

Los diminutos pelos de los corales podrían ser clave para su supervivencia en aguas calentadas

Corales que parecen simples rocas coloridas en el fondo marino son en realidad criaturas complejas que requieren oxígeno para sobrevivir. Un descubrimiento reciente revela cómo estructuras microscópicas llamadas cilios —pequeños pelos que cubren la superficie de los corales— desempeñan un papel crucial en su capacidad para respirar y adaptarse a condiciones cambiantes del ambiente marino.

Desde hace años, los científicos han estudiado los corales principalmente por sus algas simbióticas como indicadores de salud. Sin embargo, nuevas investigaciones publicadas en 2026 señalan que estos cilios pueden ofrecer una señal más directa sobre el estado fisiológico de los organismos marinos. La investigación revela cómo estos pequeños movimientos pueden convertirse en una lucha por la supervivencia cuando las temperaturas del agua aumentan.

La dinámica de los cilios en los corales es invisible a simple vista, pero su importancia es enorme. Estos pelos, que se mueven rápidamente como si fueran pequeños ventiladores, generan corrientes que ayudan a transportar oxígeno hacia los tejidos del coral. Esta acción es vital para mantener la respiración celular, especialmente en condiciones de estrés ambiental.

Cuando el agua se calienta, su capacidad para contener oxígeno disminuye naturalmente. En respuesta, los corales incrementan la velocidad de sus cilios, intentando compensar la escasez de oxígeno. Pero hay un límite: si la temperatura supera cierto umbral, el esfuerzo excesivo de los cilios termina consumiendo más oxígeno del que pueden absorber, llevando incluso a la suficiencia de los polipos.

Este fenómeno ha sido objeto de estudio conjunto entre biólogos marinos, físicos, matemáticos y modeladores computacionales. Su objetivo es comprender cómo las fuerzas hidrodinámicas y fisiológicas están interconectadas con eventos como el blanqueo coralino, enfermedades y muertes masivas. La nueva línea de investigación sugiere que los cilios podrían ser un indicador más preciso de estrés que los métodos tradicionales basados en las algas simbióticas.

Rachel Alderdice, bióloga marina de la Universidad de Konstanz en Alemania, quien no participó en los estudios, destaca que estos detalles finos podrían explicar por qué algunos corales se blanquean mientras otros no, incluso estando en el mismo lugar. «Estos elementos sutiles podrían ayudarnos a entender por qué algunos corales sobreviven y otros no», dice.

Antes de 2014, se creía que los cilios solo servían para limpiar la superficie del coral, moviendo moco y desechos. Pero un equipo del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y del Instituto Weizmann de Ciencia demostró que estos pelos generan remolinos que impulsan agua fresca y rica en oxígeno hacia el organismo. Esta nueva comprensión cambia radicalmente la visión de cómo los corales interactúan con su entorno.

El descubrimiento también revela que cada colonia coralina está rodeada por una capa delgada de agua que se mueve lentamente debido a la fricción con la superficie del coral. Hasta ahora, se pensaba que los corales dependían únicamente de la difusión natural para obtener nutrientes y oxígeno. Ahora sabemos que esta capa puede ser manipulada activamente por los cilios.

El trabajo liderado por Orr Shapiro, ingeniero ambiental y microbiólogo del MIT, comenzó con el interés en cómo estos movimientos microscópicos afectaban la transferencia de materiales. A medida que avanzaba la investigación, se comprendió que los cilios no solo eran estructuras de limpieza, sino que actuaban como mecanismos de regulación fisiológica.

La colaboración multidisciplinaria entre expertos en biología, física y modelado computacional está permitiendo desarrollar simulaciones precisas que ayudan a predecir cómo los corales reaccionarán ante el cambio climático. Estas herramientas podrían revolucionar la forma en que se gestionan y protegen los arrecifes en el futuro.

Traducción y adaptación por Tecnología 365.

Fuente original: Wired