Los cuervos toman decisiones visuales aproximadamente el doble de rápido que los monos y las personas, y sin perder precisión. Es la conclusión de un estudio de la Universidad de Tubinga (Alemania) publicado el 22 de octubre en la revista Science, que además muestra cómo se refleja esa velocidad en la actividad de las neuronas de su cerebro.
El trabajo, firmado por Philipp Schmidbauer y Andreas Nieder, del Instituto de Neurobiología de Tubinga, se basa en una prueba clásica de la neurociencia que lleva décadas usándose con primates.
Puntos que se mueven en una pantalla
Dos cornejas negras criadas a mano aprendieron a mirar una nube de puntos en movimiento en una pantalla táctil y a decidir hacia dónde se desplazaba la mayoría (izquierda, derecha, arriba o abajo). Indicaban su respuesta picoteando uno de los objetivos situados alrededor de la imagen y recibían gusanos de la harina como recompensa. La dificultad variaba según el porcentaje de puntos que se movían en la misma dirección, desde el 81 % hasta apenas el 3 %. Incluso en el caso más difícil, las dos aves acertaron más de lo que cabría esperar por azar, y con señales claras el acierto rozaba el 100 %.
235 milisegundos
De media, desde que aparecían los puntos hasta que empezaban a girar la cabeza para picotear, las aves tardaron 235 milisegundos, con tiempos de entre 220 y 254 milisegundos según la dificultad. En tres estudios comparables con monos, los tiempos fueron de unos 410, 490 y 600 milisegundos. La precisión de los cuervos, en cambio, fue similar a la de monos y humanos, de modo que la rapidez no se paga con más errores.
Lo que ocurre en el cerebro
Los investigadores registraron 248 neuronas del nidopallium caudolaterale, una región de asociación del cerebro de las aves con una función parecida a la de nuestra corteza prefrontal. De ellas, 58 codificaban la elección: sus señales empezaban a diferenciarse unos 70 milisegundos después de aparecer el estímulo, unos 170 milisegundos antes de que el ave moviera la cabeza. Esas neuronas iban acumulando evidencia sensorial, algo «muy parecido a lo que harían las neuronas de un mono en el neocórtex», según Nieder.
Lo llamativo es que aves y mamíferos se separaron evolutivamente hace más de 360 millones de años y sus cerebros están organizados de forma muy distinta: las aves no tienen una corteza en capas. Según Ars Technica, el investigador lo describe como si la evolución hubiera encontrado el mismo mecanismo fisiológico dos veces, de forma independiente.
Por qué son tan rápidos
El estudio no lo aclara del todo, y los autores reconocen que hará falta más investigación. Entre las hipótesis están el tamaño reducido de las neuronas de las aves y sus axones cortos, que acortan el recorrido de las señales, y una temperatura corporal de 41 a 42 grados frente a los 36,6 de los humanos. También influirían las exigencias evolutivas: las aves dependen de la vista para controlar maniobras de vuelo muy rápidas y dirigir el pico hacia la comida.
Una muestra pequeña
Conviene tener presente una limitación: el experimento se hizo con solo dos aves, algo habitual en este tipo de registros neuronales, pero que obliga a tomar los resultados con cautela hasta que otros grupos los repliquen.
Fuentes
- Science – Ultrarapid decision-making in an avian brain
- Universidad de Tubinga – Krähen entscheiden doppelt so schnell wie Menschen und Affen
- Ars Technica – Crows can evaluate visual info twice as fast as mammals