EE.UU. apoya legalmente a Musk y X contra multa de 137 millones de euros de la UE
El gobierno estadounidense ha presentado una solicitud para respaldar el desafío legal de Elon Musk y su plataforma X contra una multa de 137 millones de euros impuesta por la Unión Europea, en un desarrollo que refleja el creciente descontento de Estados Unidos con las regulaciones tecnológicas de la UE.
La Oficina del Departamento de Justicia de Estados Unidos informó que ha interpuesto una petición conjunta junto con el Departamento de Estado para apoyar el recurso judicial de Musk ante el Tribunal General de la Unión Europea. Este tribunal, ubicado en Luxemburgo, decidirá si Estados Unidos tiene derecho a intervenir en el caso, lo cual podría tener implicaciones importantes para la relación entre ambas partes.
El Departamento de Justicia argumenta que su participación es necesaria para proteger a las empresas estadounidenses, ya que la normativa europea podría afectar negativamente a grandes corporaciones como Meta, Google o Microsoft, cuyos principales activos se encuentran en el extranjero pero que generan ingresos significativos en Estados Unidos.
La sanción, impuesta bajo el marco del Digital Services Act (DSA), representa la primera penalización aplicada por la UE a una plataforma digital, y exige a los servicios en línea una mayor responsabilidad en la lucha contra contenido ilegal o dañino. Esta medida ha generado controversia, especialmente entre líderes políticos estadounidenses que consideran que representa una interferencia indebida en la innovación tecnológica norteamericana.
El presidente Donald Trump ha calificado estas sanciones como «extorsión extranjera», mientras que el vicepresidente JD Vance ha criticado las reglas de moderación de contenidos del DSA como una forma de censura autoritaria. Ambos han expresado preocupación por cómo estas regulaciones podrían impactar el desarrollo tecnológico en Estados Unidos.
La Comisión Europea imponió la multa de 120 millones de euros a X en diciembre después de una investigación que duró dos años. El fallo determinó que la plataforma había incumplido sus obligaciones de transparencia, especialmente al etiquetar cuentas con verificación azul como «verificadas» cuando solo se trata de un servicio pagado. Además, se criticó la falta de acceso público a los datos publicitarios y la dificultad para que investigadores accedan a información clave sobre riesgos asociados a la plataforma.
X fue dada la oportunidad de corregir estos problemas en julio, tras aceptar un plan de mejora que le otorga seis meses para cumplir con las nuevas exigencias. Sin embargo, Musk y la empresa no han dejado de cuestionar tanto el proceso investigativo como la interpretación de las normativas del DSA, afirmando que carecieron de derechos de defensa y que la aplicación de las reglas fue sesgada.
Desde entonces, ambos han presentado recursos legales, acusando a la UE de haber actuado de manera incompleta y superficial. Para Musk, las nuevas exigencias de transparencia representan una carga financiera y administrativa excesiva, especialmente en un contexto donde múltiples gobiernos buscan mayor control sobre plataformas digitales globales.
Este conflicto no solo pone en tela de juicio la autonomía regulatoria europea, sino también la capacidad de Estados Unidos para defender sus intereses tecnológicos en el escenario global. La intervención del gobierno estadounidense en este caso podría marcar un precedente importante en futuras disputas internacionales entre regulaciones digitales y soberanía empresarial.
La decisión final del Tribunal General de la UE será crucial para definir si Estados Unidos puede influir en el resultado del caso, y cómo se equilibrará la supervisión europea con la libertad operativa de empresas multinacionales.
Traducción y adaptación por Tecnología 365.
Fuente original: Wired