Dientes de T. rex indican que corría con la temperatura corporal de un elefante
Un nuevo estudio ha revelado que los dientes del Tiranosaurio Rex podrían haber proporcionado una pista sobre su termorregulación, sugiriendo que este gigante del Cretácico tenía una temperatura corporal similar a la de un elefante moderno. Los investigadores utilizaron técnicas avanzadas de geoquímica para analizar la composición isotópica de los dientes, obteniendo resultados que desafían la imagen tradicional del T. rex como un reptil lento y poco activo.
Por décadas, el T. rex fue representado como un animal pesado y lento, que necesitaba calentarse al sol antes de poder moverse. Sin embargo, estudios posteriores han cambiado esta visión, mostrándolo como un animal más activo y parecido a las aves, tal como se retrata en películas como «Parque Jurásico». Pero aún persistía la duda sobre si su metabolismo era similar al de los animales endotérmicos como los mamíferos o aves.
El equipo de investigación, liderado por Randon J. Flores y Robert A. Eagle, ambos geoquímicos de la Universidad de California, Los Ángeles, empleó una técnica innovadora llamada «clumped isotope thermometry». Esta metodología permite medir temperaturas antiguas basándose en cómo se comportan ciertos isótopos dentro de minerales formados en condiciones específicas.
Los dientes del T. rex fueron analizados cuidadosamente, ya que el esmalte dental es muy resistente a alteraciones químicas posteriores a la muerte del animal. Los investigadores analizaron tres dientes provenientes del Museo de Historia Natural de Los Ángeles, todos del período Hell Creek en Montana, que data del final del período Cretáceo, justo antes del impacto del asteroide.
Uno de los dientes pertenecía a un joven T. rex que probablemente pesaba más de tres toneladas, mientras que otro era un fragmento de un individuo distinto. Para validar sus hallazgos, los científicos compararon los resultados con dientes de cocodrilos que compartían el mismo hábitat, lo cual les permitió asegurar que los datos obtenidos eran confiables.
Una de las dificultades anteriores al uso de esta técnica fue la dependencia de los isótopos de oxígeno en huesos y dientes, que también se ven afectados por la composición del agua corporal del animal. La nueva metodología evita ese problema al enfocarse en la formación de enlaces entre átomos pesados en el esmalte dental, lo que refleja directamente la temperatura corporal del animal en el momento de su formación.
La técnica de espectroscopía infrarroja utilizada ayudó a confirmar que la estructura química del esmalte no había sido alterada significativamente durante los 66 millones de años bajo tierra. Esto permitió a los investigadores tener confianza en los datos obtenidos, ya que los diferentes signos isotópicos encontrados en el esmalte y la dentina del mismo diente indicaban que la composición original se mantuvo intacta.
Los resultados mostraron que la temperatura corporal del T. rex estaba cerca de los 36 grados Celsius, una cifra comparable a la de los elefantes modernos. Este hallazgo apoya la teoría de que muchos dinosaurios, incluyendo al T. rex, podían regular su temperatura interna de manera eficiente, lo que implicaría un metabolismo más activo que el anteriormente supuesto.
Este descubrimiento representa un avance importante en la comprensión de la fisiología de los dinosaurios y abre nuevas posibilidades para investigar cómo estos animimales vivieron y se adaptaron a sus entornos hace millones de años. Además, demuestra cómo las técnicas modernas de análisis geoquímico pueden ofrecer información valiosa sobre la vida en el pasado.
Los científicos planean extender esta investigación a otros dinosaurios para entender mejor cómo se desarrolló la termorregulación en distintas especies, lo que podría cambiar nuestra percepción general de estos animales prehistóricos.
Traducción y adaptación por Tecnología 365.
Fuente original: Ars Technica