Un experimento de diez años desvela secretos de los ‘reef profundos’ del océano

Un experimento de diez años desvela secretos de los 'reef profundos' del océano

En una mañana soleada del pasado mayo, un equipo de científicos se encontraba en medio de aguas turquesas en la nación insular de Palau, en el Pacífico occidental, preparándose para descubrir uno de los misterios más desconocidos del planeta: los llamados «reef profundos» o arrecifes de aguas intermedias. Estos ecosistemas marinos, que se extienden entre los 30 y los 150 metros bajo la superficie, han sido objeto de estudio limitado debido a su profundidad y dificultad de acceso.

Los investigadores, entre ellos el zoólogo y curador de la California Academy of Sciences, Luiz Rocha, han estado trabajando durante décadas para comprender mejor estos ecosistemas. En 2016, Rocha dejó estructuras científicas en estas zonas oscuras pero no completamente sombrías, con el objetivo de observar cómo se desarrollaban las comunidades biológicas en ellas durante un período prolongado.

Estas estructuras, conocidas como ARMS (Autonomous Reef Monitoring Structures), fueron colocadas a unos 100 metros bajo el agua y permanecieron allí durante casi una década. Durante ese tiempo, se cubrieron con una gran variedad de organismos marinos, incluyendo corales, moluscos, crustáceos y otros seres vivos que se adaptaron al entorno profundo.

La recuperación de estas estructuras en 2024 permitió a los científicos abrirlas como si fueran cajas de rompecabezas, revelando información valiosa sobre la biodiversidad y la dinámica de los ecosistemas mesofóticos. Este tipo de estudios es crucial para entender cómo funcionan estos ecosistemas y cuál es su papel en la salud general de los océanos.

Según Rocha, todo lo que está entre los 30 y los 150 metros de profundidad sigue siendo poco conocido. Esta falta de información ha llevado a muchos investigadores a formular preguntas fundamentales: ¿Cuál es la principal fuente de energía en estos ambientes con poca luz? ¿Cómo se estructura la cadena alimenticia en estas profundidades? ¿Qué procesos evolutivos han permitido la supervivencia de tantas especies?

Las investigaciones recientes indican que estos arrecifes profundos podrían actuar como refugios naturales para especies que enfrentan amenazas en los arrecifes más superficiales. Esto es especialmente relevante dado el impacto del cambio climático en los ecosistemas marinos, donde el calentamiento del agua y la acidificación están afectando gravemente a los corales de aguas poco profundas.

El trabajo de Rocha y sus colegas no solo busca responder estas preguntas científicas, sino también contribuir al desarrollo de estrategias de conservación. Al comprender mejor estos ecosistemas, se pueden diseñar políticas más efectivas para protegerlos frente a amenazas humanas y ambientales.

Además, los hallazgos obtenidos mediante el uso de tecnologías como los ARMS representan un avance significativo en el monitoreo de ecosistemas marinos. Estas herramientas permiten a los científicos recopilar datos de manera continua y sistemática, incluso en zonas difíciles de acceder, lo cual es vital para la investigación a largo plazo.

La importancia de este tipo de proyectos se ve reforzada por la creciente necesidad de proteger la biodiversidad marina en un contexto de cambio climático. Los arrecifes profundos, a menudo ignorados, pueden ser claves para mantener la estabilidad de los ecosistemas costeros y proporcionar hábitat para especies en peligro de extinción.

La experiencia en Palau es un ejemplo de cómo la ciencia colaborativa y el uso innovador de tecnología pueden ayudar a desentrañar los secretos del océano. Con más estudios así, se espera poder construir un mapa más completo de la vida en las profundidades del mar y tomar decisiones informadas para su protección.

Traducción y adaptación por Tecnología 365.

Fuente original: Wired