Por qué se llama Bluetooth: el rey vikingo con un diente azul que unió Escandinavia

Barco vikingo varado en una playa de guijarros junto a una piedra al amanecer

Lo usamos a diario para conectar auriculares, altavoces, relojes o el coche, pero pocas veces nos paramos a pensar en su nombre. Bluetooth no es un acrónimo ni significa nada técnico. Es, literalmente, «diente azul», y se lo debemos a un rey vikingo del siglo X.

La historia de cómo un apodo medieval acabó en miles de millones de dispositivos mezcla novelas históricas, reuniones de empresas y un poco de suerte con las marcas registradas.

Harald «Diente Azul»

Según explica el propio Bluetooth SIG, la organización que gestiona el estándar, el nombre se remonta más de mil años, al rey Harald Gormsson, conocido como Harald «Bluetooth». Era famoso por dos cosas: unir Dinamarca y Noruega en el año 958 y tener un diente muerto de color gris azulado, que le valió el apodo.

Esa idea de unificar es precisamente lo que inspiró a los ingenieros: igual que Harald unió a pueblos escandinavos, la nueva tecnología quería unir dispositivos de fabricantes y sectores distintos.

Una tecnología nacida en Suecia

La tecnología de radio de corto alcance que acabaría llamándose Bluetooth empezó a gestarse en 1989 en Ericsson Mobile, en Lund (Suecia), por iniciativa de su director técnico, Nils Rydbeck. El objetivo inicial era desarrollar auriculares inalámbricos. Entre los ingenieros del proyecto estaban el neerlandés Jaap Haartsen y Sven Mattisson, y el diseño principal arrancó en 1994.

Para que tuviera éxito hacía falta un estándar común, y ahí entraron otras empresas. Según el Bluetooth SIG, en 1996 Intel, Ericsson y Nokia se reunieron para planificar la estandarización de esta tecnología.

Un nombre provisional sacado de una novela

En aquel proceso, Jim Kardach, de Intel, propuso Bluetooth como nombre en clave temporal. Wikipedia sitúa la propuesta en 1997 y explica que surgió de una conversación con Sven Mattisson, que le había hablado de historia escandinava a través de Orm el Rojo (The Long Ships), la novela de vikingos de Frans G. Bengtsson. Kardach encontró después una imagen de la piedra rúnica de Harald en el libro A History of the Vikings, de Gwyn Jones.

El propio Kardach lo explicó así, según recoge el SIG: el rey Harald «era famoso por unir Escandinavia, igual que nosotros pretendíamos unir las industrias del PC y del móvil con un enlace inalámbrico de corto alcance».

RadioWire, PAN y una búsqueda en internet

Bluetooth solo iba a ser un comodín hasta que el departamento de marketing diera con algo mejor. Cuando llegó el momento de elegir el nombre definitivo, las opciones eran RadioWire o PAN (Personal Area Networking). PAN era la favorita, pero una búsqueda reveló que ya tenía decenas de miles de resultados en internet. Y la búsqueda de marca para RadioWire no se pudo completar a tiempo para el lanzamiento.

Así que Bluetooth fue la única opción. El nombre caló tan rápido en la industria que, antes de que nadie pudiera cambiarlo, ya era sinónimo de conexión inalámbrica de corto alcance. La tecnología se presentó oficialmente en mayo de 1998.

Un logo con runas

El homenaje vikingo también está en el logo. El símbolo de Bluetooth es una runa ligada que combina dos runas del futhark joven: Hagall (ᚼ) y Bjarkan (ᛒ), las iniciales de Harald Bluetooth. Si te fijas en el icono del móvil, verás una H y una B rúnicas superpuestas.

Hoy el Bluetooth SIG cuenta con más de 35.000 empresas miembro, y la tecnología está en casi todo, empezando por los auriculares inalámbricos como los de nuestra selección de auriculares con cancelación de ruido. No está mal para un nombre que iba a durar unas semanas.

Fuentes

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