Meta niega que su agente AI Muse haya leído mensajes privados sin permiso

Meta niega que su agente AI Muse haya leído mensajes privados sin permiso

Meta se ha defendido firmemente contra las acusaciones de que su agente de inteligencia artificial Muse haya accedido a mensajes privados de usuarios sin su consentimiento. La empresa respondió tras un reporte publicado por el columnista de Inc. Jason Aten, quien afirmó haber sido víctima de una supuesta violación de privacidad al usar la aplicación Muse en su Mac.

Andy Stone, vicepresidente de Comunicaciones de Meta, desmintió públicamente las acusaciones en una publicación en X (anteriormente Twitter), aseverando que la integración con Mensajes en la aplicación Muse para Mac es completamente opcional. «La integración de Mensajes en la aplicación Muse para Mac es totalmente opt-in», escribió Stone. «Debes habilitar tanto el acceso total al disco como el conector de Mensajes para que Muse pueda leer tu contenido de Mensajes. No puede leer tus mensajes a menos que tú lo habilites.» Esta explicación fue presentada como una forma de desmentir cualquier uso no autorizado de datos personales.

No obstante, muchos usuarios y expertos siguen expresando desconfianza ante la respuesta de Meta. Esta sospecha no es infundada, dado el historial de la empresa en el manejo de datos personales, que ha generado múltiples demandas, sanciones de la Comisión Federal de Comercio (FTC) y multas por violaciones a la privacidad. Un ejemplo reciente es el fallo de un jurado en Nuevo México, quien determinó que Meta había engañado a los usuarios sobre sus prácticas de datos en un caso relacionado con el escándalo del 2018 de Cambridge Analytica.

La reputación de Meta podría verse seriamente afectada si más incidentes similares surgen, independientemente de si son verdaderos o no. Aunque la aplicación Muse sigue siendo la número uno en la App Store, su posición en el mercado de inteligencia artificial para consumidores dependerá en gran medida de la confianza pública. La falta de transparencia en este tipo de situaciones puede erosionar esa confianza, especialmente cuando la empresa parece priorizar la defensa legal sobre la comunicación abierta con los usuarios.

En respuesta técnica, David Singleton, ejecutivo de Meta Superintelligence Labs, ofreció una explicación más detallada en Threads, donde señaló que el proceso de permisos requeridos para que Muse acceda a los mensajes incluye tres pasos específicos de nivel de aplicación y protecciones integradas del sistema operativo macOS. «Estos no pueden evitarse ni siquiera si la aplicación Muse tuviera un error», dijo Singleton. El proceso implica otorgar explícitamente el permiso de Acceso Total al Disco, lo cual permite al usuario seleccionar el nivel de acceso a la aplicación de Mensajes (ninguno, solo lectura o lectura completa).

Aten, sin embargo, aseguró que cuando Muse leyó sus mensajes, el permiso de Acceso Total al Disco estaba desactivado. Además, cuando le pidió a Muse una explicación, el agente respondió indicando que estaba sincronizando sus «notificaciones del dispositivo». Esto llevó a Aten a sospechar que Muse estaba accediendo indirectamente a los mensajes mediante las notificaciones visuales que aparecen en la pantalla de su Mac.

Singleton rechazó esta versión, afirmando que el agente de IA estaba confundido y dio una explicación errónea. Para respaldar su postura, Singleton remitió a la página oficial de Meta sobre la arquitectura de seguridad de Muse y su programa de recompensas por errores (bug bounty). Según la empresa, lo que ocurrió según el reporte de Aten no solo no pudo haber pasado, sino que técnicamente era imposible.

A pesar de la negativa de Meta a aceptar la posibilidad de un fallo, este incidente no es el único en el que se ha cuestionado el comportamiento de Muse. Otros usuarios han reportado comportamientos sospechosos y la empresa enfrenta creciente presión para ser más transparente en sus procesos de seguridad y privacidad. La falta de diálogo directo entre Meta y los periodistas puede empeorar la percepción pública del producto.

El caso de Muse resalta la necesidad de un marco regulatorio más estricto en el desarrollo de tecnologías de IA, especialmente en aplicaciones que acceden a datos sensibles. A medida que las empresas como Meta continúan innovando en inteligencia artificial, la confianza del consumidor será clave para su éxito a largo plazo. Hasta ahora, Meta ha optado por defenderse desde la posición técnica, pero quizás necesite adoptar un enfoque más proactivo y humano para reconstruir esa confianza.

La controversia no solo pone en tela de juicio la ética de Meta, sino también el futuro de la IA en entornos personales. Si los usuarios sienten que sus datos están en riesgo sin su conocimiento, incluso por un simple error técnico, la adopción generalizada de estas tecnologías podría verse frenada. Meta tiene la oportunidad de demostrar que está comprometida con la privacidad y la transparencia, o correr el riesgo de perder terreno frente a competidores más responsables.

Traducción y adaptación por Tecnología 365.

Fuente original: TechCrunch