Marvell Technology ha anunciado este lunes que comprará Lumentum, uno de los grandes fabricantes de láseres y transceptores ópticos, en una operación pagada íntegramente en acciones. Según el comunicado de ambas compañías, la transacción valora Lumentum en unos 115.000 millones de dólares (valor empresa implícito), lo que la sitúa entre las mayores compras de la historia del sector tecnológico.
La apuesta tiene una lectura clara: en los centros de datos de inteligencia artificial, el cuello de botella ya no es solo el chip que calcula, sino la forma de mover datos entre miles de ellos. Y ahí la luz está ganando terreno al cobre.
Qué se ha firmado exactamente
Los accionistas de Lumentum recibirán 4,5 acciones de Marvell por cada título que tengan. Con los precios de cierre del 28 de octubre, el último día antes de que empezaran los rumores, eso equivale a unos 1.132 dólares por acción de Lumentum y a una prima cercana al 23,9 %. Tras la operación, los actuales accionistas de Marvell tendrán alrededor del 67 % de la empresa combinada y los de Lumentum, el 33 %.
Como la relación de canje es fija y no hay dinero en efectivo de por medio, el valor final dependerá de cómo cotice Marvell, recuerda CNBC. Los consejos de ambas empresas han aprobado el acuerdo por unanimidad, pero aún faltan el visto bueno de los accionistas y de los reguladores. El cierre está previsto para el primer semestre de 2028.
Por qué la fibra óptica importa tanto en la IA
Entrenar y ejecutar grandes modelos de lenguaje exige conectar enormes cantidades de procesadores que se intercambian datos sin parar. Las compañías explican que el aumento de ancho de banda y los límites físicos del cobre están acelerando el paso a conexiones ópticas, y que la industria se mueve de componentes sueltos a soluciones muy integradas en las que la parte eléctrica y la óptica se diseñan juntas.
Marvell aporta interconexión eléctrica y óptica, conmutación de red y chips a medida para grandes clientes. Lumentum pone sobre la mesa láseres de alto rendimiento, transceptores ópticos, conmutación de circuitos ópticos y fabricación de semiconductores compuestos como el fosfuro de indio. La idea es cubrir conexiones de todas las distancias, desde centros de datos repartidos por distintas regiones hasta los enlaces dentro de un mismo encapsulado de chips.
Lo que dicen sus responsables
Matt Murphy, presidente y consejero delegado de Marvell, que seguirá al frente de la empresa resultante, describe en el comunicado el giro hacia la conectividad óptica como «una oportunidad que llega una vez por generación». En CNBC añadió que, con Lumentum, quieren «crear una nueva categoría de empresa».
Michael Hurlston, consejero delegado de Lumentum, habló en la misma cadena de una oportunidad «enorme» y, en la nota oficial, cifra el mercado al que podrá aspirar la empresa combinada en 550.000 millones de dólares. Hurlston y otros dos consejeros de Lumentum se incorporarán al consejo de Marvell, que hoy tiene siete miembros.
Las cuentas que presentan
Las compañías aseguran que ven posibles ahorros de costes de más de 1.000 millones de dólares anuales y que la compra aumentará el beneficio por acción ajustado de Marvell ya en el primer año tras el cierre. Son previsiones de las propias empresas, no resultados.
La bolsa, de momento, no lo ha celebrado: según CNBC, las acciones de Marvell caían un 8 % el lunes y las de Lumentum, un 13 %. La operación llega además en plena inquietud de los inversores por la sostenibilidad del gasto en infraestructura de IA.
El papel de Nvidia y la carrera con Broadcom
Hay un actor que sobrevuela la operación: Nvidia, que este año invirtió 2.000 millones de dólares en cada una de las dos empresas, según CNBC. Ante las críticas por las inversiones cruzadas del gigante de los chips en sus propios proveedores y clientes, Murphy defendió que la fusión es «una apuesta doble por apoyar a Nvidia» como líder de ese ecosistema.
Al mismo tiempo, la compra refuerza a Marvell frente a Broadcom, su gran rival en chips personalizados para centros de datos. No es su primer movimiento en óptica: este mismo año cerró la compra de Celestial AI, una startup de interconexión óptica. Si los reguladores dan luz verde, la empresa resultante será uno de los proveedores clave de los «cables de luz» que unen los centros de datos de la inteligencia artificial.





