La NASA ha abierto la puerta a que una empresa privada salve el telescopio espacial Hubble. El 29 de octubre, el Centro de Vuelo Espacial Goddard publicó una solicitud de información (RFI, por sus siglas en inglés) para saber qué compañías serían capaces de capturar el observatorio, subirlo a una órbita más alta, mejorarlo o, si no queda otra, guiarlo hacia una reentrada controlada en la atmósfera. Las respuestas se admiten hasta el 30 de noviembre.
La prisa tiene una explicación sencilla: el Hubble no tiene motor propio y lleva décadas perdiendo altura por el rozamiento con las capas altas de la atmósfera.
Un telescopio que baja sin remedio
Según Ars Technica, la última vez que se elevó la órbita del Hubble fue en 2002, durante una misión de servicio del transbordador Columbia. El último vuelo de mantenimiento, en 2009, no lo subió, y con la retirada de los transbordadores en 2011 la NASA se quedó sin forma de hacerlo. En estos 24 años el telescopio ha bajado de unos 583 kilómetros de altitud a unos 470.
El documento oficial publicado en SAM.gov recoge un análisis de vida útil de julio de 2026: hay un 10 % de probabilidades de que el Hubble reentre antes de septiembre de 2032 y un 50 % de que lo haga antes de diciembre de 2033. La NASA, en su nota oficial, sitúa la caída más probable entre 2033 y 2034, por lo que cualquier misión tendría que hacerse antes de 2032.
Qué pide exactamente la NASA
La solicitud plantea tres opciones, y las empresas pueden responder a una o a varias. La primera es desarrollar un vehículo capaz de capturar el Hubble en órbita baja y elevarlo al menos hasta los 600 kilómetros. La segunda, una misión de servicio que mejore su rendimiento y lo haga más resistente al envejecimiento. La tercera, una misión para provocar una reentrada controlada al final de su vida.
Hay dos condiciones claras: la operación no puede dañar el telescopio y la empresa tendría que poner casi todo, desde el cohete y la nave de servicio hasta las operaciones de la misión y, si hiciera falta, la tripulación. Ars Technica calcula que subirlo a 600 kilómetros lo mantendría en órbita al menos 25 años más.
Conviene no confundir esto con un contrato. El propio documento insiste en que no es una petición de propuestas ni un compromiso del Gobierno, y según Ars Technica la NASA no tiene ahora mismo presupuesto asignado para una misión así.
No es la primera vez
La idea ya se exploró en 2022. Entonces, el empresario y astronauta privado Jared Isaacman propuso a la NASA una misión tripulada con la cápsula Dragon de SpaceX, financiada en gran parte por él, para subir el Hubble al menos 50 kilómetros. La agencia lanzó también una RFI y recibió ocho respuestas, entre ellas una propuesta robótica conjunta de Astroscale y Momentus. En 2024 decidió no seguir adelante: Mark Clampin, entonces responsable de astrofísica de la NASA, dijo que los planes de Isaacman y SpaceX eran «solo conceptos teóricos».
La situación ha cambiado. Isaacman es ahora el administrador de la NASA, y el sector del servicio de satélites en órbita ha madurado: Northrop Grumman lanzó este año un satélite robótico de servicio muy avanzado, y empresas como Astroscale y Starfish Space tienen contratos de demostración con la Fuerza Espacial de Estados Unidos y con la NASA.
La lección del telescopio Swift
Hay un precedente reciente. La NASA dio el año pasado un contrato de 30 millones de dólares a la startup Katalyst Space Technologies, con solo nueve meses de plazo, para intentar rescatar el telescopio Swift, también condenado a caer. Katalyst construyó y lanzó su nave a tiempo y llegó a unos 10 kilómetros de Swift, aunque los equipos de tierra decidieron no acercarse más por problemas en los sistemas de energía y de control de la nave.
Para la NASA, el intento demostró que una misión de servicio no tiene por qué costar miles de millones. Pero el Hubble vale mucho más que Swift, así que la agencia querría dar al elegido más dinero y más tiempo. Una misión tripulada parece ahora poco probable, porque SpaceX quiere retirar sus Crew Dragon hacia 2030, e Isaacman ha escrito en X que espera que la convocatoria «atraiga a empresas de robótica».
Por qué merece la pena salvarlo
El Hubble sigue muy solicitado: según el documento de la NASA, la demanda de tiempo de observación supera en más de siete veces el disponible y genera más de 1.000 artículos científicos al año. Los telescopios Webb y Roman miran sobre todo en infrarrojo, mientras que el Hubble está pensado para la luz visible y la ultravioleta, y su sucesor natural, el Habitable Worlds Observatory, no llegaría hasta la década de 2040.
«El Hubble todavía tiene mucha ciencia por delante y deberíamos buscar todas las oportunidades razonables para que siga dando resultados el mayor tiempo posible», afirmó Isaacman en el comunicado de la NASA.
Fuentes
- NASA Science: NASA Explores Potential Commercial Servicing for Hubble Telescope
- SAM.gov: Hubble Space Telescope (HST) Servicing, RFI 80GSFC27RFIHSTS
- Ars Technica: Once again, NASA is asking for ideas to rescue Hubble from certain death
- The Verge: NASA hopes the commercial space industry can help save Hubble





