Herramientas de madera neandertalenses descubiertas en España preservadas en roca
Un hallazgo arqueológico reciente en la cueva de Abric Romaní, en Capellades (Barcelona), revela una rica colección de herramientas de madera pertenecientes a los neandertalenses, preservadas en forma de moldes huecos dentro de una capa calcárea. Estos objetos, datados entre 62.000 y 40.000 años atrás, ofrecen una visión única sobre la vida cotidiana y las habilidades tecnológicas de estos homínidos.
El proceso de conservación se dio gracias al agua rica en minerales que se filtraba por la cueva, formando una capa de carbonato de calcio alrededor de los objetos de madera. A medida que el material orgánico se descomponía, dejaba atrás moldes perfectos de su forma original, lo que permite reconstruir con precisión sus características técnicas y funcionales.
La investigación, publicada en la revista Science Advances, fue liderada por un equipo de arqueólogos del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES-CERCA). En total, identificaron 597 restos de madera, muchos de ellos provenientes de niveles estratigráficos que abarcan más de 20.000 años de ocupación humana en el sitio.
A diferencia de otros hallazgos de madera prehistórica, como las lanzas de Schöningen o las encontradas en Lehringen, los artefactos de Abric Romaní no provienen de ambientes sumergidos, sino de contextos donde los neandertalenses vivieron, trabajaron y se alimentaban. Esto permite observar una variedad mucho mayor de usos de la madera, no solo para caza, sino también para preparación de alimentos, construcción de refugios y manipulación de materiales.
Entre los objetos analizados, destacan cuatro bandejas de corteza de juniper, una especie de árbol resistente al frío, utilizada probablemente para almacenar o transportar alimentos. También se encontraron palos para excavar, fragmentos de estructuras de refugio y un tipo de bastón sin precedentes en la evidencia arqueológica, lo cual sugiere una creatividad técnica y funcional mayor de la que se atribuye tradicionalmente a los neandertalenses.
Las herramientas elaboradas por los neandertalenses representan solo una pequeña proporción de los hallazgos, aproximadamente el 2% de los objetos estudiados. Sin embargo, su diseño y morfología son tan específicos que no pueden explicarse por procesos naturales. Esto indica una intervención intencional y especializada en la fabricación de herramientas, lo que reafirma la capacidad de innovación y adaptación de estas poblaciones.
La cueva de Abric Romaní se encuentra ubicada en la base de un acantilado de travertino, un tipo de roca sedimentaria formada por la precipitación de minerales en aguas termales. Esta geografía facilitó la acumulación de materiales orgánicos y la formación de capas calcáreas que preservaron los restos de madera durante miles de años.
Los investigadores han desarrollado métodos cuidadosos para la extracción y restauración de estos objetos, ya que la capa calcárea es muy frágil. Cada hallazgo se fotografa, mapea y se estudia bajo microscopio para comprender su contexto y forma original. Los expertos en conservación trabajan con extremo cuidado para evitar dañar la estructura mineral que contiene los moldes.
Este descubrimiento representa un avance significativo en la comprensión de cómo los neandertalenses interactuaban con su entorno y utilizaban recursos naturales. No solo se trata de herramientas para la caza, sino de una amplia gama de aplicaciones cotidianas que demuestran una complejidad cultural y técnica mayor de lo que se creía anteriormente.
La investigación no solo cambia la percepción de los neandertalenses como simples cazadores primitivos, sino que también abre nuevas líneas de investigación sobre la evolución de la tecnología humana y el desarrollo de prácticas sociales complejas en el Paleolítico.
Traducción y adaptación por Tecnología 365.
Fuente original: Ars Technica