Google considera que Starship debe despegar 1.600 veces antes de que los centros de datos espaciales se hagan realidad

Google considera que Starship debe despegar 1.600 veces antes de que los centros de datos espaciales se hagan realidad

Google lanzó hoy su prototipo de satélite computacional orbital a bordo de un cohete de SpaceX desde California, marcando el primer envío de uno de sus avanzados chips al espacio por parte de la empresa tecnológica. El satélite, desarrollado por Planet Labs, tiene como objetivo demostrar que la unidad de procesamiento tensorial (TPU) de Google, competidora directa de las GPU de Nvidia, puede operar correctamente en el entorno del espacio.

La prueba implica proporcionar un kilovatio de energía continua, enfriar adecuadamente el chip y ejecutar una serie de modelos para evaluar su rendimiento bajo condiciones extremas. «Hemos realizado pruebas en tierra, pero sabemos que ninguna prueba es tan efectiva como la experiencia real», señaló Travis Beals, ejecutivo de Google encargado del proyecto Suncatcher, que tiene como objetivo construir grandes clústeres de cómputo en órbita terrestre.

Suncatcher no es el único proyecto de inteligencia artificial en este lanzamiento de SpaceX, que transportará más de 100 cargas diferentes, incluyendo misiones de empresas como Satlyt y Cowboy Space Company. Sin embargo, lo que distingue a la iniciativa de Google de estas startups —y también del propio SpaceX— es su enfoque a largo plazo. Como describe Beals, se trata de un «moonshot» de largo alcance, centrado en la construcción de la infraestructura espacial y las cargas de trabajo de IA que existirán en el futuro.

La empresa imagina una red de 81 satélites que vuelan en formación cercana, procesando información en paralelo. Este viernes, Google publicó también una versión revisada por pares de su documento blanco sobre centros de datos orbitales, una de las analíticas más rigurosas disponibles sobre cómo se lleva el cómputo al espacio. El artículo será publicado en la revista Joule.

Uno de los aspectos más destacados del estudio es cómo Google percibe el acceso al espacio. Aunque los investigadores enfatizan que su análisis no constituye un estudio de viabilidad económica, ofrecen una visión interesante de cómo la empresa espera que los lanzamientos se vuelvan más económicos con el tiempo. Al igual que todas las compañías de centros de datos, Google depende de SpaceX para llevar sus satélites al espacio, y además es inversora importante de la empresa.

Los autores del documento argumentan que SpaceX ha logrado una curva de aprendizaje de reducción de costos del 20% anual desde el lanzamiento del Falcon 1, lo cual justifica la expectativa de que los precios de lanzamiento puedan alcanzar los 200 dólares por kilogramo para 2035. ¿Qué se requiere para lograrlo? Según los cálculos basados en la cantidad de carga lanzada por el Falcon 9, se estima que una trayectoria similar requerirá que Starship transporte 370.000 toneladas de masa a órbita.

Eso equivaldría a aproximadamente 1.800 lanzamientos durante los próximos diez años, o 180 por año, siempre que pueda transportar 200 toneladas métricas por misión. Es una exigencia considerable para un vehículo que nunca ha superado los cinco vuelos en un año. SpaceX predice que podrá superar esa cifra, con Elon Musk sugiriendo incluso que Starship podría alcanzar una tasa de vuelo de una vez por hora en 2029, aunque Musk suele hacer promesas ambiciosas.

Afortunadamente, según la actualización del análisis de Google, parece probable que sus chips sobrevivan a la radiación espacial. La compañía tuvo que repetir pruebas de exposición a radiación después de descubrir que algunas condiciones en el entorno espacial podían afectar negativamente el rendimiento de los componentes electrónicos.

El proyecto Suncatcher representa un paso significativo hacia una nueva era de infraestructura tecnológica en el espacio. Si bien aún quedan muchos desafíos técnicos y logísticos por resolver, Google está apostando fuerte por una futura red de satélites capaz de ejecutar cálculos complejos sin depender de la infraestructura terrestre tradicional.

La colaboración entre Google y SpaceX no solo se limita al lanzamiento de satélites, sino que también implica una visión compartida de cómo el espacio puede convertirse en un nuevo continente digital. Con esta iniciativa, Google busca posicionar a la industria tecnológica en una nueva frontera donde la inteligencia artificial y la computación distribuida pueden evolucionar sin límites geográficos ni físicos.

Traducción y adaptación por Tecnología 365.

Fuente original: TechCrunch