Europa avanza con su misión a Venus tras la retirada del instrumento radar de NASA

Europa avanza con su misión a Venus tras la retirada del instrumento radar de NASA

La Agencia Espacial Europea (ESA) ha decidido avanzar sin demora en el desarrollo de su misión robótica a Venus, tras la decisión de NASA de no cumplir con su compromiso de proporcionar un instrumento radar estadounidense para el proyecto. Este cambio de rumbo se produce en medio de tensiones crecientes entre Estados Unidos y Europa en el ámbito de la cooperación espacial internacional.

El orbiter europeo, denominado Envision, está diseñado para mapear la superficie de Venus con una resolución diez veces mayor que la de la última misión radar enviada por NASA en la década de 1990. La atmósfera de Venus, cubierta por densas nubes de ácido sulfúrico, impide cualquier observación óptica directa de su superficie, lo que hace del radar la técnica más efectiva para estudiar el terreno subyacente.

Según el científico principal de la misión, la decisión de la ESA refleja una firme determinación de continuar con el proyecto, independientemente de la ausencia del equipo radar estadounidense. Envision no solo permitirá explorar las características geológicas de Venus, sino también buscar señales de actividad volcánica activa, algo crucial para comprender la evolución del planeta.

En 2024, NASA y ESA firmaron un memorando de entendimiento que establecía la colaboración en Envision. Según ese acuerdo, Estados Unidos se comprometía a entregar un radar de apertura sintética fabricado en el país, como el principal instrumento de mapeo de la superficie, además de brindar apoyo en comunicaciones y seguimiento mediante la red Deep Space Network de NASA.

A cambio, Europa incluiría investigadores estadounidenses en el equipo científico del proyecto. Por su parte, la ESA se encargaría de construir el orbiter, los demás instrumentos científicos y asegurar el lanzamiento con el cohete Ariane 6. Sin embargo, el escenario financiero en Washington ha complicado esta alianza.

El presupuesto de ciencia de NASA enfrenta fuertes presiones desde la administración Trump, que propuso recortar casi la mitad los fondos destinados a misiones científicas en los años fiscales 2026 y 2027. Aunque el Congreso rechazó la mayoría de dichas reducciones en 2026, el nuevo presupuesto aprobado fue de 2.54 mil millones de dólares para la división de ciencia planetaria, significativamente menor que el solicitado por la Casa Blanca pero aún por encima del año anterior.

Este déficit financiero ha obligado a los responsables de NASA a tomar decisiones difíciles, priorizando recortes en el mantenimiento de misiones operativas y en el apoyo a proyectos internacionales. Entre los principales afectados se encuentran las contribuciones de Estados Unidos a tres misiones europeas lideradas, incluyendo dos grandes telescopios espaciales: LISA y New Athena.

LISA será la primera misión espacial dedicada a medir ondas gravitacionales, fenómenos cósmicos que surgen de eventos cataclísmicos como fusiones de agujeros negros. Mientras tanto, New Athena será el telescopio de rayos X más grande jamás construido, sucesor del observatorio Chandra de NASA, que sigue en funcionamiento desde su lanzamiento en 1999.

Antes de la incertidumbre sobre la participación de NASA, ambas misiones estaban programadas para lanzarse a finales de la década de 2030. Ahora, la ESA enfrenta el desafío de encontrar alternativas viables para reemplazar el equipo radar que no llegará, lo que podría afectar el ritmo de desarrollo de Envision.

La situación plantea nuevas preguntas sobre la viabilidad de la cooperación internacional en el ámbito espacial, especialmente en momentos en que Estados Unidos busca reducir su dependencia de alianzas externas. Algunos expertos sugieren que Europa podría considerar alternativas como asociaciones con China o incluso reforzar su propia capacidad tecnológica para garantizar el éxito de Envision.

Traducción y adaptación por Tecnología 365.

Fuente original: Ars Technica