El asistente virtual de Meta, Muse, es para adultos… pero su diseño infantil despierta sospechas

El asistente virtual de Meta, Muse, es para adultos… pero su diseño infantil despierta sospechas

Meta ha presentado Muse, su nuevo asistente de inteligencia artificial diseñado para adultos, pero su apariencia adorable y juguetona ha generado controversia. El personaje principal del asistente, llamado Jolly, tiene un aspecto similar al de Labubu, un personaje popular entre los más pequeños, lo que puede resultar desconcertante para usuarios mayores.

En el reciente evento Meta Connect, el CEO Mark Zuckerberg mostró a su versión de Jolly vestido con una toga y corona, una imagen que resalta la naturaleza lúdica del producto. Sin embargo, la identidad visual de Muse contrasta con su propósito: ser una herramienta exclusiva para personas mayores de 18 años. En anuncios de Instagram, Jolly aparece con ropa deportiva promoviendo objetivos de fitness, reforzando una imagen de cercanía y personalización.

La compañía planea lanzar próximamente un dispositivo estilo Tamagotchi para los usuarios de Muse, lo que podría ampliar aún más su atractivo para un público más joven. Esta estrategia de diseño, marcada por elementos ‘kawaii’, parece estar destinada a hacer que el producto sea más accesible y atractivo emocionalmente. A pesar de que Muse ha alcanzado el primer lugar en las aplicaciones gracias a sus capacidades digitales avanzadas, su diseño ha sido clave para captar atención en redes sociales.

El diseño de Jolly fue desarrollado con el objetivo de crear una experiencia más cálida y menos formal que una simple marca corporativa. Según Mona Sarantakos, directora de Product Management en Meta Superintelligence Labs, el proceso de creación se centró en elementos «deliciosos» que eviten la sensación de interactuar con una entidad impersonal. Esta filosofía busca acercar al usuario al asistente mediante una experiencia visual agradable.

No obstante, expertos en protección infantil han expresado preocupación por la apariencia de Jolly. Josh Golin, director ejecutivo de Fairplay, señaló que el personaje parece una mezcla entre un Teletubby y un personaje de dibujos animados infantiles. Para él, las formas redondeadas y la estética dulce están pensadas específicamente para atraer a niños pequeños, algo que podría ser problemático desde una perspectiva ética.

A pesar de estas críticas, Jolly también ha logrado conquistar a usuarios adultos. Un hombre de 32 años en San Francisco, entrevistado por Wired, reconoció que su diseño adorable lo hizo sentir atraído, incluso si no es su público objetivo. Esta paradoja sugiere que la estrategia de Meta está funcionando, aunque sea de forma no intencional, al hacer que el producto parezca más amigable y menos intimidante.

Desde una perspectiva de marketing, la elección de un diseño tierno puede ayudar a mitigar la resistencia general hacia la inteligencia artificial, especialmente en un momento en que Meta enfrenta críticas por su relación con la adicción a las redes sociales. Julian De Freitas, profesor asociado de marketing en Harvard, comenta que los elementos atractivos pueden disminuir la percepción de amenaza del producto, aunque Meta haya tenido dificultades para recuperar la confianza pública tras las decisiones judiciales sobre adicción.

En agosto, Meta llegó a un acuerdo con autoridades para abordar las acusaciones relacionadas con la adicción a las redes sociales. Este acuerdo incluye la implementación de funciones restrictivas para proteger a los usuarios jóvenes. Sin embargo, el diseño de Muse sigue siendo una contradicción en esta política de responsabilidad, ya que su apariencia sugiere una orientación más juvenil que la que debería tener un producto dirigido a adultos.

La controversia alrededor de Muse ilustra cómo las marcas deben equilibrar la creatividad visual con la responsabilidad social. Mientras Meta intenta posicionar su IA como una herramienta útil y divertida, su elección estética podría estar generando más preguntas que respuestas sobre su verdadero propósito y audiencia.

La llegada de un dispositivo físico tipo Tamagotchi podría intensificar la polémica, ya que podría atraer aún más a menores de edad. Aunque Meta afirma que el acceso está restringido a adultos mayores de 18 años, la percepción pública del producto seguirá siendo una cuestión delicada, especialmente en un entorno donde la privacidad y la protección infantil son temas prioritarios.

Traducción y adaptación por Tecnología 365.

Fuente original: Wired