Anthropic, la empresa que desarrolla Claude, ha presentado oficialmente su solicitud para salir a bolsa en Estados Unidos. Tras semanas de filtraciones, la compañía envió el lunes 26 de octubre su folleto de emisión (el formulario S-1) a la SEC, el regulador bursátil estadounidense, y confirmó que cotizará en el Nasdaq con el símbolo «ANT».
Es una de las salidas a bolsa más esperadas de los últimos años, y el documento ofrece por primera vez una imagen detallada de cómo gana (y pierde) dinero una de las grandes de la inteligencia artificial.
Unos ingresos que se multiplican
Según el S-1 recogido por TechCrunch, Anthropic ingresó 16.300 millones de dólares en el primer semestre de 2026, frente a los 1.200 millones del mismo periodo del año anterior. Engadget añade que, en el trimestre cerrado el 30 de junio, los ingresos crecieron un 1.368 % interanual, mientras que los gastos de computación e infraestructura subieron un 300 % en el mismo periodo.
La empresa también detalla su colchón financiero: a 30 de junio había captado en total 141.100 millones de dólares y contaba con 112.400 millones en efectivo y equivalentes, además de 19.300 millones en inversiones a corto plazo.
Pérdidas y la advertencia de siempre
El negocio aún no es rentable. La pérdida operativa del primer semestre fue de 693 millones de dólares, una mejora clara frente a los 2.100 millones del primer semestre de 2025. Sin embargo, la pérdida neta alcanzó los 80.700 millones, una cifra que se explica sobre todo por ajustes contables sin salida de caja ligados a deuda convertible. La propia compañía avisa en el documento de que «puede no alcanzar ni mantener la rentabilidad en el futuro».
Todavía no se sabe cuánto dinero quiere captar ni a qué precio venderá cada acción. Engadget apunta a que la operación podría valorar la empresa en torno a los 2 billones de dólares (2 trillion en inglés) y que el estreno en bolsa se espera para mediados de noviembre.
Las empresas, el gran motor
El folleto confirma que el negocio de Anthropic se apoya sobre todo en clientes corporativos. A finales de septiembre tenía más de 11.900 clientes que gastan al menos 100.000 dólares al año, más de 1.900 que superan el millón y unos 250 que pasan de 10 millones. La retención neta de ingresos rondaba el 900 % al cierre del tercer trimestre, es decir, los clientes existentes gastan muchísimo más con el tiempo.
TechCrunch destaca la estrategia para fidelizarlos: más de la mitad de los clientes que gastan 100.000 dólares o más ya usan a la vez la plataforma de Claude y alguna aplicación propia, como Claude Code o Cowork, frente a cerca del 30 % a finales del año pasado. Además, el 5 % de clientes de Claude Enterprise que más gasta y usa Claude Code desembolsa unas 20 veces más al mes que el usuario empresarial medio que no utiliza esa herramienta de programación.
Los fundadores mantendrán el control
La estructura de gobierno es uno de los puntos más polémicos. Los siete cofundadores (Dario y Daniela Amodei, Tom Brown, Jack Clark, Jared Kaplan, Sam McCandlish y Christopher Olah) formarán una sociedad que controlará el 50,1 % de los votos. Anthropic lo justifica como una forma de proteger su misión de seguridad. A esto se suma su fideicomiso de beneficio a largo plazo (Long-Term Benefit Trust), creado en 2023, que podrá nombrar a la mayoría del consejo.
La consecuencia, como señala TechCrunch, es que los accionistas que compren en bolsa tendrán poco control real sobre una empresa que, según admite ella misma, desarrolla una tecnología con riesgos «catastróficos o existenciales» para la humanidad.
Riesgos, competencia y dependencia de la nube
El documento enumera cuatro categorías de riesgo ligadas a la IA: el mal uso, la pérdida de control, el abuso por parte de regímenes autoritarios y la disrupción económica. Como rivales directos, según The Verge, Anthropic solo cita a OpenAI y Google.
También reconoce una dependencia delicada: vende Claude a través de AWS, Google Cloud y Microsoft Azure, pero esos mismos socios la ven cada vez más como competidora. El S-1 advierte de que Amazon, Google y Microsoft podrían priorizar sus propias necesidades o las de rivales en los que han invertido, lo que complicaría conseguir la capacidad de cálculo que necesita. Y añade que perder o reducir el gasto de alguno de sus mayores clientes afectaría a sus resultados.